Curioseando en un libro de efemérides del siglo XVII en Auñón (Guadalajara), encuentro que hubo rogativas para la sequía en 1607, 1630, 1641, 1648, 1649 y 1664. Considerando que entonces el agua se utilizaba en menores cantidades y que sus usos principales eran boca y bautismo, la cosa tuvo que ser seria.También mientras vivió Franco, único caudillo que tuvimos por la gracia de Dios, si no mentían las monedas, siempre dijo mantener feroz lucha contra la pertinaz sequía, por un lado, y contra el contubernio judeo-masónico por el otro. ¿Estaremos los españoles abonados al cambio climático desde siempre?




























