¿Dónde andará la vitalidad y su prima, la alegría? Tal vez se encuentren en lugares que yo ya no frecuento. Pero, las añoro. Vivo en un país desconocido, que ya no es alegre, que no parece el que era.El no estar seguro de nada se ha convertido en una certeza de mi vida.
El cambio no fue parte de lo que esperaba o, tal vez, es que las cosas han cambiado como yo no quería.
Mal vaticinador he sido de mis esperanzas. Y, como la caña en el cañaveral, me muevo, a capricho del viento, temiendo nuevas avenidas



























