28 de agosto de 2008

Iguales

María, en la recepción de aquel hotel de París, hacía torpes esfuerzos para emplear adecuadamente cada una de las palabras del francés aprendidas en la escuela primaria. El hombre, entendiendo lo que deseaba, le dijo:
- No se preocupe, señora. Le proporcionarán cuando necesite y mañana le despertarán a las seis.
- Gracias -se relajó- menos mal que es usted español.
- Hablo español pero no soy español, soy vasco.
- Disculpe, a mí me pasa igual, hablo español y tampoco soy española, soy castellana.
Y se dieron la espalda con el mismo desdén y chulería que si fueran españoles.

4 comentarios:

Zeltia dijo...

jajaja muy bueno, muy bueno, me encantó.
después de todo que clase de cosa es que es españa?

Lan dijo...

Eso mismo me pregunto yo.

Piel de letras dijo...

Jejejeje
Sin comentarios sobre nacionalismos.
Yo solo soy terrícola (creo)

Besitos

Lan dijo...

Los nacionalistas no hacen más que poner a prueba nuestro "no nacionalismo" y te juro que son muy pesados y cargantes.