15 de marzo de 2012

El buraco


¿Quién no imaginó alguna vez que observaría la vida desde un buraco, que llegaría un tiempo en que viviría ajeno a todo, agarimosamente cobijado en la cueva de su yo insignificante -que es un lugar que sólo existe, y aún así hay que buscarlo, en nuestros interiores-, y sentiría la inusual seguridad que da un ánimo sorprendentemente sereno e inmutable, y se recrearía mirando con curiosidad el mundo desde su cobijo imperceptible, y se contaría a sí mismo el cuento imparcial de lo que ocurre, pero sintiéndose, bañado por música de agua, a salvo de todos y de todo?

Ya te digo

Soy muy cobarde. Por eso le dije a mi madre que no quería nacer en la guerra. Ella lo entendió. Me acostumbré a que me hiciera caso y, después, le dije que quería nacer cuando hubiera libertad. Ahí ya, mi madre, se infló un poco:
-        Mira, ¡déjate de gandingas! –dijo, poniéndose en jarras- Vas a nacer y se ha terminao, ¡pero qué ínfulas!
Por primera vez no consideraron mi opinión. Y, claro, nací pero me disgusté. Sin embargo, pronto descubrí que ese ninguneo sería mi sino, y que la vida era un camelo y una desconsideración ya desde el principio.

14 de marzo de 2012

El huerto del loco

Está en el suelo estéril de la cerrada de una taina derruida. No tiene agua. Se accede a él por un senderín de conejos, entre pirliteros y aliagas, que va en dirección a los Blanquiares, unas viejas escorrentías de asperón en un barranco entre el Palabrero y el Hocino. Es, a la vez que huerto, un museo perdido y esperpético de cuanto pueda donar un vertedero: cajas, latas, botellas, botes, colchones, aparatos, muñecos, palos, mangos, ladrillos, azulejos, cubos, jaulas, trapos, cuerdas y todo tipo de cosas desechadas. Un viejo lo organiza y sube a mano el agua, a garrafones.

El museo de Galo

El viejo es un ocupa del campo. Lo tiene parcelado en minúsculos trocitos con unos pocos surcos. Cada pedacito tiene su cerca, sus palitos, su siembra en terreno robado al herbazal y, cómo no, sus ángeles custodios que lo guardan y velan porque medre. Fuera de estas parcelillas esmeradas prospera el campo inculto, las latas que yacen junto al sitio donde echaron el agua, las botas viejas de pies amortajados, las ropillas ajadas que enviudaron de cuerpos, las lámparas sin luz, las jaulas sin jilgueros… Y el viejo Galo continúa, como un Dalí rural y abandonado, depositando allí sus desconocidos pensamientos.

12 de marzo de 2012

El mal presagio


Amilanado por estos tiempos en los que todo se contrae, me siento lentamente trasportado de nuevo a mi infancia. Una infancia con aroma a provincia gris, seca y polvorienta, con barrios miserables, niños mal vestidos, hombres prematuramente viejos, mujeres destartaladas que chillaban su desesperación y abundantes pordioseros. Pero sólo me parece que esto pueda ser verdad cuando también de mi mente se adueña el sentimiento naciente de injusticia, de impunidad, de oportunismo, de recelo, de represión, de miedo… Y veo renacer cada día estos sentimientos y les veo llegar, unos tras de otros, como cuervos ansiosos de hacer nido.

11 de marzo de 2012

Violencias estructurales


Si el aborto puede considerarse una violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del embarazo, ¿no podría decirse de la pobreza que es una violencia estructural contra las personas por el mero hecho de no tener dinero?
Si el aborto no es un derecho, sino un fracaso, ¿no podría decirse lo mismo de la pobreza?
Estoy seguro de que las personas que piensan así del aborto, opinan igual de la pobreza. Y, seguramente, por eso, claro, quieren prohibir el aborto y la mendicidad. Y así nos liberan a todos de dos lacras. ¡Qué almas tan nobles!

Los creativos

Siendo el primer país de Europa en fuerza laboral latente, lograremos progresivamente emolumentos crecientemente adaptados a la competitividad menos liberadora, primaremos negativamente cualquier indicio de absentismo, penalizaremos la enfermedad con el objetivo de prolongar la vida laboral de nuestros trabajadores, y nuestras clases dirigentes, sin perder su tradicional capacidad discrecional, focalizarán su diligencia en repartir las tasas generadoras de antiriqueza. Aprobaremos presupuestos negativos, crearemos sueldos y retiros inversos, incrementaremos las pensiones honorarias, invertiremos en el derecho a la vida de los que no existen y dejaremos libertad peatonal controlada a los demás. Y la mendicidad y la pobreza, prohibidas claro.

7 de marzo de 2012

Redefinición solidaria de la democracia: Jódete.


Mis padres no podían arreglar nada y, por eso, paradójicamente me pegaban. Cuando protestaba ante lo injusto, me pegaban por mi bien y me decían que a ellos les dolía más. Tenían que reprimir mis arrebatos porque éstos, que en el hogar podían asumirse, no serían más que un estorbo para mi vida venidera, una vida que debía basarse en la sumisión que ellos ya tenían asumida. Me abriría camino cumpliendo todos los deberes y no reclamando ningún derecho, confiando en que mis superiores apreciarían mi voluntad de colaboración y así progresaría en la vida. Y a eso volvemos. Sí.

6 de marzo de 2012

Autoayuda


Nada es imposible. Lo dice el manual de autoayuda. Somos nosotros mismos los que nos ponemos trabas mentales. Todo puede conseguirse. Hay que desearlo con la suficiente intensidad. No hay nada que se oponga entre nuestro objetivo y nuestro deseo.
-        ¿Qué quieres ser?
-        Rico.
-        ¿Qué harías para conseguirlo?
-        Cualquier cosa.
-        Entonces, ¿qué haces, por qué no empiezas ya a robar y a matar si es necesario?
-        Porque la ética y mi religión me lo impiden.
-        Lo ves. Si es que no ponéis más que pegas y excusas. ¡Hatajo de fracasados! ¡Pusilánimes! ¡Inanes! ¡Chusma! ¡Así no hay autoayuda que valga! ¡Joder!

4 de marzo de 2012

Los innombrables


Supongo que muchos amamos a alguna persona terrible. Lo sabemos y, sin embargo, hay en ellas algo que nos atrae. E incluso somos capaces de defenderlas, para extrañeza de otros, conociendo sus desvaríos. Me pregunto qué será lo que vemos en ellas que no ven los otros. Creo que todos tenemos, medio oculto, a un maldito o maldita protegido. Ignoro si es una bondad ejercida voluntariamente o una coincidencia aleatoria o, tal vez, sea algo en el sujeto que, sin identificarlo, nos deslumbre. Debe ser que los ángeles del mal, sobre todo los del mal, tienen un atractivo más selectivo.

La na en tres platos


No puedo remediarlo: me descompone la nueva cocina. No comprendo por qué tiramos por la borda la experiencia de siglos cocinando, la de nuestras madres y nuestras abuelas. Hoy todo son nombres largísimos para platos brevísimos, nombres rimbombantes repletos de términos extranjeros, nombres que de no haber caído, como hemos, en el esnobismo más idiotizante, nos sonarían ridículos y serían motivo de burla. Eso sí, la cómplice publicidad que avala esos engendros, da alas a sus sesudos creadores para cobrarnos por cada simulacro de plato lo que quieren.
Y siempre la frase inicial:
- ¿Tienen reserva?
- Y ustedes, ¿tienen vergüenza?

28 de febrero de 2012

Llevas razón, pero vas a la cárcel


Metafóricamente hablando, dicen que se puede morir de amor, de éxito o de asco. Me gusta imaginar que la muerte –profesional, claro- del juez Garzón, ha sido de éxito. Aunque, pensándolo bien, tal vez algunos hayan deseado matarlo de asco, porque la impotencia y el ostracismo son dos de sus formas. Y seguro que tampoco han faltado los que confiando en él, como su único valedor, hayan visto en su desaparición un final por amor, por aquello del amor sublime del que se la juega por otros. Este asunto da mucho que pensar sobre la naturaleza de los seres humanos.

Aportaciones personales


La historia siempre nos la cuenta alguien, a excepción de ese trocito personal que, querámoslo o no, nos toca vivir. Pero, aún viviendo nuestra pequeña parte, ¿sabríamos decir con certeza cuál es la importancia de cada hecho, cuál el acierto o el fallo de nuestros contemporáneos más notables? Seguramente también son otros los que nos cuentan nuestro presente, no vaya a ser que lo entendamos mal o que no lo entendamos. Y, por eso, cuando veo un testimonio personal de cualquier clase, en cualquier lado, y por pequeño que éste sea, me emociona su huella infantil, chica y directa.

La pérdida del Paraíso

La hija de Diosa, como luego lo fue el hijo de Dios, formaba parte de una trinidad: madre, hija y ánima ocurrente. Y perdura el rumor de que, esta trinidad femenina, no tenía seriedad. Pero, sin embargo, hizo un mundo feliz, sensual y acogedor. Y los hombres vivían dichosos, con el único comecome de no poder ser protagonistas. Y, claro, se rebelaron contra Diosa, porque eso de estar en segundo plano lo llevaban mal. Así que abuchearon a la trinidad femenina y ésta, ofendida, dijo: “Pues vale, os voy a crear una trinidad masculina”.
La cagamos y perdimos el Paraíso.

27 de febrero de 2012

Pero arrobamiento es más bonito


-        Amigo Antonio. Tú, que eres poeta, ¿no echas de menos aquellas múltiples flores verbales de antaño que describían tan acertadamente el estado del enamorado? ¿No se resiente hoy tu alma sensible ante la ausencia de tan precisas y ricas descripciones? ¿No echas a faltar en el común vocablo, pongamos por caso: los solícitos embelesamientos, las turbaciones embriagadoras, las inesperadas demudaciones, los inoportunos azoramientos, las arrobaciones galantes, los mudos cautiverios, los evanescentes desquicies ante la mujer amada y el temor a sus sutiles y caprichosos devaneos?
-        Pues no. Porque ahora con decir que estás enchochao sobra.
-    ¡Coñe, qué concisión!

26 de febrero de 2012

El valor de la experiencia

-        Mira tío, me tienes hasta los huevos. Que hiciste todas las huelgas que se presentaron en tu vida, me lo has dicho ya doscientas veces. A mí qué me cuentas, cojones. Ya sé que si el poder nos nota conformistas seguirá dando vueltas a la tuerca, ya sé que lo que ahora comenzamos a perder se consiguió tras años de esfuerzo. Pero, a mí qué me dices, qué quieres que haga. Lo que ocurre no es mi problema, ni lo que dices me vale para nada. Y que conste que lo que está pasando no me gusta.
-        ¡Menos mal!

La duda


No vale la pena ser razonable. A fuerza de serlo todo el mundo termina por convercerte de lo que quiere.
Si te opones a lo que no te parece correcto, no tardas en ser tildado de extremista y de persona conflictiva.
Muchos optan por el silencio, la espera, la resignación y el no ofender a nadie.
Y esta última opción nos parece muchas veces las más acertada.
Sin embargo, hay una frase que atribuyen a Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”

Imaginación de niño


Pensaba que la entrada a las entrañas de las mujeres era el escote. Esa raja apretada entre sus senos era el tope exterior de la profunda abertura que entraba a su físico más hondo. Un interior que era sin duda mucho menos estético, pero mucho más crudo y decididamente carnal en el que, si metías la mano y profundizabas, podías estar seguro de tocar sus vísceras, notar el calor de sus entrañas y sacar la mano ensangrentada. Con el tiempo supo que no era esa la cicatriz permanentemente abierta por donde parían, pero a él le hubiera gustado.

Embelesadito

Su paseo diario, atravesando el parque de La Concordia, se hacía interminable. Eran dos débiles cañitas a merced del viento. La anciana se llamaba Angustias y el marido, tan octogenario, débil y ajado como ella, Ezequiel. La fragilidad de ambos no parecía de este mundo. Pero siempre avanzaban muy despacio a lo largo del paseo sin que él le quitase a ella los ojos de encima.
La abuela Narcisa les miraba con una risa nerviosa y burlona.
-        Pero mírales: ¡qué espectáculo!, pero si va embelesadito.
Pero a mí no me engañaba. Siempre pensé que lo decía con envidia.

21 de febrero de 2012

Y vuelta la borrica al trigo.

-        Este sol de invierno es una joya. ¡Fíjate qué día! ¡Una alhaja te digo!
-        Mientras no se levante el viento y lo joda.
-        Y qué, ¿ya no subes por el pueblo?
-        Si es para hacer algo, sí. Que los pueblos no son para la holganza.
-        ¿Cómo que no? Y esos aires, esos espacios diáfanos, esos paseos interminables, esos rincones hogareños de antaño.
-        Si no vas con idea, ya te digo, te traspella el frío de la sierra.
-        Sí, pero ahí sí que se conserva sana la gente, ¡cómo robles! ¿Eh? ¡Igual que robles!
-        Hombre, el que no se muere.

Por ahí andamos


¿Se inventó la vida? ¿Existe o es sólo una idea? ¿Alguien la conoce? ¿Llamamos vida a algo objetivo o simplemente a lo que hacemos? ¿Puede aprenderse? ¿Podrían crearse escuelas de la vida? ¿Será un oficio que con la práctica se aprende? ¿Es una memoria que, una vez completada, simplemente se acaba? ¿Es un conjunto de planes que imaginamos, para vivir luego sencillamente lo que termina por pasarnos? ¿Son todos sus instantes iguales y duran lo mismo? ¿Será sólo continuar? ¿Es, quizás, una especie de costumbre? Bueno, al menos, cada año nos damos una vuelta, por ahora gratuita, alrededor del sol.

20 de febrero de 2012

Borrar con salivilla

Mi vida se puede borrar con salivilla. Es un vagabundaje, un no parar: caminar por las mañanas, de paseo por las tardes, a dar una vuelta al oscurecer.
Compra, limpieza, comidas, recados y trámites. Un no hacer nada que ocupa todo el día. Puede que antes, cuando trabajaba, mis tareas fueran igual de prescindibles pero me habían enseñado a pensar que lo banal es lo de ahora. Así que mis días son tan previsibles y, a la vez, tan triviales que, como los errores a lápiz en los cuadernos de los niños, se pueden borrar con salivilla.

16 de febrero de 2012

Ir a remolque


Conducía sin parar de hablar. Tanto era así que hasta agradecía que su interlocutor, si podía llamársele así al sujeto que le acompañaba, le cambiara de vez en cuando de tema y, al menos, el  nuevo asunto, del que inmediatamente se apropiaba, le daba un aliciente diferente para seguir hablando.
Como el viaje era largo, el sujeto paciente de la conversación, abrumado, llegó un momento en que le dijo:
- Amigo, ¿no se da cuenta de que todo cuanto usted dice ya lo sabe y que, si escuchara a  los demás, probablemente se enteraría de algo que no sabe?

15 de febrero de 2012

Sentencias de la tía Sabina

- Benditos sean mis bienes, que me libran de mis males.
- Pero, ¿y quien no tenga bienes?
- Males hay que no remedian los bienes.
- ¿Hay males irremediables?
- Esos, aunque tengas bienes, son males insoslayables.
- Y los males, ¿quién los da?
- El mismo que da los bienes.
- ¿Y si a quien da males no le da bienes?
- Se tiene que conformar.
- ¿Y no podría dar sólo bienes?
- No, porque entonces no los apreciaríamos.
- O sea, ¿el mal es para que apreciemos el bien?
- Ahí le has dao.
- ¿Y si no hubiera bien ni mal?
- ¡Ay, niño, qué cabeza me estás poniendo!

Exvotos

Los exvotos son como amores de niños. Ellos te hacen un dibujo y te lo dan, convencidos de corresponder a tu amor con lo mejor que tienen. ¿Qué mejor que un dibujo de niño para compensar a la divinidad por un milagro? Bueno, también valdría una sonrisa, pero, claro, pasaría desapercibida. La divinidad debe de agradecer mucho estos detalles y decirse: “Quieren corresponder con un recuerdo propio e insignificante a lo que yo tengo de infinita, qué buena voluntad tienen los hombres en cuanto se sienten un poquito amparados y eso que les dura la vida cuatro días.¡Qué majos!”

Necrosis en la memoria


-¿Conoces el sendero a Barbatona?
Y dije sí, cuando debería haber dicho no.
Tras más de treinta años sin pisarlos, los senderos del pinar de mi juventud y de mi infancia han sido sepultados por la apisonadora, los árboles talados a su paso, los regatos metidos en tubos de  hormigón. La pradera yacía desolada, arrinconada, desfigurada por barbacoas semidestrozadas, por basuras anónimas o firmadas en botes y botellas de marcas y por la publicidad de las fundas de alimentos envasados.
Al final del paseo, le dije:
-Estaba equivocado, este trozo de mi memoria lo han matado.

14 de febrero de 2012

¡Tía buena! (Antes había un diálogo) Día de los enamorados.

-        Gracias –dijo ella.
-        No corrían prisa –dijo él.
-        Gracias de todos modos –respondió ella.
-        Las que usted atesora –respondió él.
-        Las que usted se merece –siguió la dama.
-        Las que de sus encantos no desmerecen.
-        Usted me halaga.
-        Ni usted ni su figura lo precisan.
-        ¡Ay, qué galante! ¡Cállese ya!
-        Imposible, señora. Su físico me mueve a locuacidad.
-        Tengo marido, sépalo usted.
-        Qué Dios se lo conserve tan vigoroso.
-        Y que a usted no le ciegue de los dos ojos.
-        ¿Me ve usted tuerto acaso, preciosidad?
-        No. Rijoso de ambos ojos, tío carcamal.

13 de febrero de 2012

Tras unas copas


- ¿Cómo serán los recuerdos de los muertos?
- Mucho más exactos que los nuestros porque ya, sin cuerpo que los enturbie, lo tienen todo nítido.
- Pero si muchos pierden sus recuerdos ya en vida, cómo los van a conservar después de muertos.
- Pues ya te lo estoy diciendo. No ves que el cuerpo no es más que un estorbo.
- Entonces, ¿tú crees que nuestros recuerdos no son exactos?
- Ni lo son ni nos conviene. Si mentimos a los demás, anda que nos vamos a decir la verdad a nosotros mismos. Ni que estuviéramos tontos.

Escépticos


En la fe, creencia ciega en algo, no cabe la posibilidad de la equivocación; en la ciencia, que intenta explicar las leyes que rigen el mundo, sí. Los fieles son escépticos hacia la ciencia; los científicos lo son hacia la fe. La voluntad de Dios es la explicación de todo para los primeros y, su voluntad cambiante, explica los fenómenos inexplicables y contradictorios. Mientras, para los científicos, la paulatina explicación de los fenómenos por los descubrimientos de la ciencia demuestra que Dios es un mito.
Y a ti, ¿qué es lo que te gusta pensar?

Mentes en blanco


Cuando, hace muchos años, se hablaba de los primeros ordenadores, se decía que se estaban construyendo cerebros electrónicos. Comenzaban a aparecer, por entonces, los hoy abundantes centros o laboratorios  de Inteligencia Artificial.
Esto nos daba la impresión de que el instrumento que hoy reina en los hogares era o es una imitación de nuestro cerebro. Hoy es, sin duda, el instrumento que más placer nos proporciona. La víscera, que le sirvió de modelo, se comunica con él y viceversa. Y el intercambio funciona tan bien que algunos se preguntan: ¿Qué hacía yo cuando no había ordenadores? Y no se acuerdan.