12 de septiembre de 2008

Algo delicado


Fueron muchos años de acompañarla al hematólogo. Tenía leucemia pero la aguantaba a sus casi ochenta años. Eso sí, el día de la consulta y en mitad de la misma le surgía un nuevo mal para sorpresa del médico y mía. Pero sí, aquel día fue muy lejos:
Mire doctor quisiera consultarle algo delicado.
Usted dirá.
Pues mire es que… de un tiempo acá… es… es que no lubrifico.
El médico, con esa cara que se nos pone a todos al fingir seriedad, dijo finalmente muy circunspecto:
Ah, pues eso sí que no. Ahora mismo le receto una crema estupenda.

3 comentarios:

Zeltia dijo...

ah mírala ella, sin gazmoñerías! claro que sí, que TODO el cuerpo hay que usarlo mientras haya cuerpo!
que son los jóvenes los que se empeñan en dar de baja sexualmente a los viejos, no ellos!

hace tiempo vi un documental en la 2 que hablaba de las relaciones sexuales en edades muy avanzadas y, reconozco qeu venía arrastrando prejuicios y tópicos, muy ignorante yo, si.

Piel de letras dijo...

Mi madre, en consulta con el neurólogo, después de sus infartos cerebrales, le dijo:
-"Doctor, hay cosas que ya no puedo hacer y que antes sí podía"
-¿Como cuáles?
-"chiflar" dijo mi madre, a lo que el médico respondió conteniendo la risa
-Qué, ¿era usted muy chifladora?

Lan dijo...

Llevas razón, Zeltia, en que a los ancianos se les niega el sexo, o mejor, directamente se les omite. Y, si se pasan la vida pontificándonos que la sexualidad reside en el cerebro, no creo que los viejos lo pierdan de repente. Al menos muchos de ellos.
La anécdota de tu madre es muy buena, Piel de Letras. No se me olvidará.
Saludos a las dos.