4 de noviembre de 2008

La desgracia


Vicentito intuye que en el mundo se esconde el dolor. Que las silenciosas desgracias se ceban con los pobres. Que las hambrunas ignoradas diezman el planeta. Que las guerras interesadas o encubiertas proliferan. Que las enfermedades triviales son epidemias en algunos sitios. Que la información de todo nos llega con cuentagotas, seguramente, para ahorrarnos sufrimientos. Quien quiera saber que investigue. Por eso Vicentito se ha visto hoy desbordado por la crueldad de los medios. Lo están pregonando a los cuatro vientos: Obama ha perdido a su abuela. La desgracia no respeta ni a la gran América. El niño está inconsolable.

4 comentarios:

Zeltia dijo...

que malo eres, va a venir la guardia civil y te va a llevar!

pues seguro que la abuela de Obama estaría muy orgullosa! eso es cosa de abuelas, sea de quien sean
(¿No viste la que montaron en Kenia, en el pueblo de su otro aubelo, donde aun vive su "abuelastra"?)

Lan dijo...

Obama y su abuela. Su abuela y Obama. Obama y su otra abula. Su otra abuela y Obama. La vida, los amores, los recuerdos. Sí.
Meter todo eso en política, no. Las vidas que nos pertenecen no se pueden emplear para la política. O yo no lo haría, forastera.
Abrazos ;-)

Zeltia dijo...

claro, pero ya sabes que en unas elecciones como las de iuesei, echan mano de todo. Si amantes o hijos secretos abaten famas y tumban cargos, abuelas y antepasados esclavos también pueden aupar.

:)

dejando claro que me parece absurdo "la vida intachable" qeu tiene que parecer llevar cualquiera que ocupe un cargo electo, sí es verdad que alguien que en su vida privada no tiene un código moral, tampoco lo va a tener en política.
Lo que causa risa es la clase de código que algunas clases necesitan.

Lan dijo...

Sí, es cierto. Todo es un espectáculo consumible y aprovechable. Pero tanto melodrama tolerado o fomentado o, incluso, involuntario se hace cansado.
Al personal le encanta tener a todo el mundo clasificado y hasta que no lo tienen, bien o mal, pues no descansan, y si es con un código clásico, mejor que mejor para el clasificado. Que somos así, oye.