12 de marzo de 2009

Corazón herido


Ese sí que era un corazón herido. Enseguida noté que era el más profundamente herido.
Es en los árboles de corteza blanda, similar al tierno corazón de los adolescentes, donde se dejan esos recuerdos con dos nombres y entremedias un corazón flechado y, a veces, una fecha. No es el grabado tarea de sólo una jornada. Por eso, cuando vi aquel corazón atravesado, sin nombres y sin fecha, comprendí que aquel amor fue tan efímero que ni siquiera dio de sí para concluir su propia evocación.
Un amor acabado antes de constituirse eternamente en la corteza de un álamo blanco.

4 comentarios:

Tercera Opinión dijo...

Bonita foto y bonita reflexión.

Un saludo.

----------
http://www.terceraopinion.net

Lan dijo...

Gracias, hombre.

Piel de letras dijo...

Debe haber, por ahí,cuando menos un árbol, cuyo tronco ostenta un par de iniciales a mi salud.
:-)
¡Que tiempos aquellos!
Jajajaja

Beso

Lan dijo...

Lo creo, señora. ;-))