20 de mayo de 2009

Poetas callejeros


El muchacho de rostro sereno y gesto agradable, no mal vestido, se acercó. Cuando me encontré a su altura enseñó los dientes blancos con la mejor de las sonrisas y, acompañándose de una mirada que pretendía ser limpia y directa, me dijo:
- ¿Quiere colaborar con nosotros?
- Tú me dirás.
- Estamos haciendo poesía para no morirnos de hambre – y me tendió un fajo de hojas arrancadas de un diminuto blog con poesías escritas a mano.
- Pues, si lo conseguís, tendréis mucha más suerte que el novecientos noventa y nueve por mil de los poetas.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

¡Eso es dar ánimo! y no... no puedo completar el dicho de por mi lado del mundo. Me da harta penilla. Jajajaja

;-)

Lan dijo...

¿Cuál es ese dicho?

Zeltia dijo...

el verso componiendo y con el pico dando

(¿ah, que no es así?)

Lan dijo...

Bueno, al menos, ese modo de pedir no está tan gastado como otros.