12 de junio de 2009

El trato

El cartero bajó al pueblo como cada día.
- ¿Me tiene usté listo el pollo, tía Emerenciana?
- Pues claro, Paco.
- ¿A cómo entonces?
- A ciento veinticinco duros.
- A ciento veinte quedamos.
- ¡Pero es que yo vendo la sangre!
- Mia, ¡ya estamos con la sangre!, ¡pero qué sangre, ni qué costodias, si es para comerlo!
- Tú cómpralo para lo que quieras, pero yo bien sé lo que vendo. Es la sangre.
- Pues, ¡a tomar por culo el pollo!, ahí se le queda.
Y no hubo más. Se deshizo el trato con la tía Emerenciana. Y nos quedamos sin pollo aquella Navidad.
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4 comentarios:

Zeltia dijo...

yo no me entero.
¿qué significa vender la sangre del pollo?

Lan dijo...

Había ya, en la época de la historieta, muy poca gente que criara pollos de raza castellana. De esos que se criaban sueltos y comían en el campo y sólo entraban a la casa para dormir en la cuadra.
Ese tipo de pollos, gallos y gallinas escaseaba y aún escasea hoy aún más. Por eso la raza (sangre) que la mujer sabía que tenían sus pollos les daba un valor añadido, según ella, pues bien podrían emplearse para criar. Pero el Paco, el cartero, lo único que quería era comerse un buen pollo como los que había comido tantas veces en su vida y la genealogía del pollo le traía al pairo. Y eso de que la tía Emerenciana, con la mandanga esa de la sangre, le quisiera meter cinco duros de más en lo acordado le hirió profundamente en su dignidad y en el concepto que él tenía de la formalidad en los tratos.
A lo mejor he querido expresar demasiado en tan pocas palabras. Sirva esta contestación de enmienda. ;-)

Zeltia dijo...

Qué va, está estupendamente expresado. Es sólo que no caía yo en el sinónimo de "la sangre" con la raza, pero vamos, ahora que lo dices, clarísimo está.
gracias por la explicación

Lan dijo...

De nada. A mandar. ;-)