23 de junio de 2009

Infancia

Las infancias pudieron ser tristes, felices, remotas, lúgubres, pobres, dichosas, sorprendentes, tediosas, o de mil maneras más, tal vez y sobre todo, entremezcladas las más de las veces, con reflejos de muchos espejos giratorios. Todas nuestras infancias residen ya al otro lado de la puerta ilusoria de la imaginación. Ha habido quien jamás superó la suya, pero en todos los casos que conozco no fue por cómo fuera ésta, pues al cabo todos la sobrevivimos, sino porque el sujeto tuvo una sensibilidad fuera de lo común al contársela a sí mismo muchos años después.
.

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

Y de seguro te iba ganando. ¿No? te viste abusivo con el bebé, Soritos.

Jajaja

Lan dijo...

El bebé, que dices, se lo pasó bomba. Seguro que me ganaría. Sí, le tengo cariño a la foto. ;-)