14 de agosto de 2009

Mejor habladores


Estoy sentado plácidamente fajo un frondoso tilo en un fresco pueblecito serrano. En la mesa que hay detrás de mí varias mujeres jóvenes toman el vermú. Una tiene un niño de pecho.
- ¿Y, el tuyo, es hablador por lo menos?
- Huy, ya lo creo. Todo lo callao que es por ahí en casa no para de contármelo todo.
- Pues menos mal, porque, como me dijo mi madre, luego se hacen viejos, no valen para joder y a ver qué haces. Por lo menos que te den conversación.
Me dejan pensando en lo claro que lo tienen.
.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

Jajajajajaja
¡El pueblo ha hablado con sabiduría!

Lan dijo...

Y luego dicen que los hombres estamos siempre pensando en lo mismo...

Piel de letras dijo...

¿Y no?

Lan dijo...

Pues no.