23 de octubre de 2009

La fascinación del campo

Se tarda en aprender a ver en el campo. De niño consideraba prodigioso que de los rastrojos surgieran codornices, que no veía, tras la muestra inquietante y repentina, no menos sorprendente, del perro. Le sucedía igual con la liebre encamada, emergiendo, en su imaginación, directamente de la tierra. El arranque cercano e inesperado de la perdiz con su sonido abrupto, vibrante y metálico le ponía el corazón en la garganta. A veces, mientras caminaba, le parecía que los animales eran generados a su paso instantánea y directamente por la tierra. Esta fascinación salvaje aún le mantiene atado a su infancia.

4 comentarios:

Palabras como nubes dijo...

MUY bueno!! Si leyendo nada más pareciera que los "animales fueran generados instantáneamente por la tierra". Fascinante, jajaja, gracias por haberme llevado hasta el campo de una manera tan original.

Un abrazo
jeve.

Lan dijo...

Gracias, Jeve. Y sí, aún sigo creyendo que muchas cosas surgen directamente de la tierra.
Muchas gracias.

zeltia dijo...

y, claro, miro ese paisaje y parece que no hay nada.
pero el otro dia, dando un paseo por esta tierra verde, matojos y árboles,
mientras caminaba enterrándome en la hierba hasta las rodillas, salían de la tierra decenas de mariposas blancas, que se veían a mi alrededor como si yo las fuese sembrando.
asi que, ya ves, en todas partes, hay vida escondida.

Lan dijo...

Así es. :-)