4 de octubre de 2009

Underground

La mañana de aquel domingo soleado la gente bien de la ciudad, sin madrugar demasiado, hacía deporte en la Avenida Bicicleta, paralela a la autovía del norte. Unos pasaban raudos en sus bicis en animados grupos, otros corrían concentrados jadeando con ligeros bufidos, los más andaban ligeros, con idea, moviendo los brazos enérgicamente. Debajo, bajo los túneles de drenaje de ambas vías los inmigrantes, los sin papeles y demás victimas principales de la crisis se hacinaban con sus pobres pertenencias. Colchones, mantas, calzado, utensilios, comida y detritus bajo la vigilancia del viejo Petrescu. Todo bajo los pies de tanto atleta.
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2 comentarios:

zeltia dijo...

siempre hay vida debajo de la vida.
realmente convivimos en colonias. y hay tratados de convivencia, convenios de ignorancia, pactos de paz y ¡guerra!

y Petrescu es una estatua del futbolista, o qué algo?

Lan dijo...

Un verdadero campamento está montado bajo los túneles de desagüe de ambas carreteras. Todos se van por ahí durante el día a mendigar o a buscarse la vida. El viejo Petrescu queda de vigilante y guardian del campamento. ¡Ya quisiera Petrescu ser futbolista!