18 de diciembre de 2009

La ciencia de los viejos

Menospreciaron la fuerza de los viejos hasta que comprendieron que era la única que les cohesionaba. Fueron los únicos que conocían suficientemente a cada uno. Inopinadamente, tal conocimiento, entre ellos, era inexistente. Si alguno pensó que lo tenía, se equivocó. Desaparecidos aquéllos, las relaciones mutuas fueron corteses, educadas, sin amor. Cada cual se consideraba con la suficiente mano izquierda para salir airoso de cualquier situación. Los problemas, desde entonces, sólo los evidenciarían los más interesados o el más torpe. Quienes fueron cautos seguirían siéndolo, quienes no, aprenderían a serlo. La ciencia de los viejos es enseñarse a vivir en paz.

5 comentarios:

Zeltia dijo...

tu entrada de hoy me hace pensar en cuantas veces el "viejito" o la viejita es la excusa, el nexo de unión, la razón, por la que la familia extensa todavía se siente "familia".

Zeltia dijo...

con tu permiso, lan, recadito para piel de letras:
no sé la razón, pero no se pueden dejar comentarios en tu blog que has decorado tan navideñamente
:-)
¿qué has tocado que no debías? :-)

Lan dijo...

Zeltia, no hay quien dé más.

Piel de letras dijo...

Zeltia (con permiso de Lan)
{0_°} ¿No se puede?
Tal vez lo estaba redecorando en ese momento. Porque Lan sí que pudo dejar comentario.

Lan... la ciencia esa a la que haces mención... no se... no todo viejo es bueno para cohesionar familias. Y tampoco enseñan a vivir en paz... todo lo contrario. A veces, llevan una espantosa guerra de guerrillas interminables que te hacen desear YA NO MAS, POR FAVOR.

Me pregunto, si llego a vieja, ¿de qué clase seré yo?
¿Repeluznante?
¿Cohesionadora?
¿Anodina?

... no lo se... ¿lo sabes tú?

Lan dijo...

Cierto, Piel de Letras. Pero si un viejo no es bueno en eso ya no cohesionaba a nadie en vida.
¿Cómo serás tú?
Lo sabrán quienes te rodean mucho mejor que yo. :-)