24 de noviembre de 2010

El remilgado

He regalado un libro mío a una persona muy querida. Con el libro ya dedicado, he estado a punto de volverme atrás. He pensado que, en él, había cosas que seguramente no iban a gustarle o que, quizás, le dolieran.
La intención de no regalárselo, por ese miedo, casi ha podido conmigo. Luego he pensado que lo escrito son solamente historias, reales o ficticias, tal como yo las veo. No regalárselo hubiera sido renunciar a mí mismo, recular por el pánico a sentirme aborrecido. Pero, si temo que dejen de quererme por ser el que soy, entonces, ¿quién podré ser?

8 comentarios:

Metalsaurio dijo...

En caso de que no concuerde con tus ideas le gustará tu forma de escribir y siendo una persona muy querida si seguro que esas cosas que no iban a gustarle las pasará por alto.

Un saludo.

Piel de letras dijo...

Bien pensado.
Me alegra que te hayas regalado con todo.

Besos

Lan dijo...

No siempre se puede estar seguro de esas cosas. Cuando lees algo que puede afectarte suelen pasarse por encima las apreciaciones de estilo. Pero gracias por tu buena voluntad, Metalsaurio.

Lan dijo...

Ya sé, Piel de Letras, que te gusta ir al grano. Otros, no somos tan valientes como tú.
Ya sabes, tiene que haber de todo.
Besos.

Ángeles dijo...

Entiendo muy bien tu miedo, y por eso admiro tu decisión de regalárselo a pesar de todo.

Y si te cogen manía por lo que dices o lo que piensas, pues habrá que apechugar con ello. Qué se le va a hacer.
De todas formas, espero que eso no pase. ¿Nos lo contarás?

Lan dijo...

Gracias, Ángeles.
Si merece la pena lo contaré.

zeltia dijo...

estaba pensando ahora en la cantidad de cosas que hacemos o dejamos de hacer por el miedo a que nos dejen de querer.
A veces hasta se mata por eso.
Asi que, como no se va a entender tu duda.

Lan dijo...

Gracias, Zeltia. Pero el asunto es como se siente uno mismo en medio de ese titubeo.