1 de mayo de 2011

A la cuarta pregunta (Reflexiones sobre el idioma)

Antiguamente los jueces, al interrogar a un acusado, le hacían cuatro preguntas: sobre su salud, sobre su instrucción, sobre su estado y, la cuarta, sobre sus bienes. Como, por incomprensibles casualidades, los delincuentes solían ser pobres de solemnidad, muchos decían, por vergüenza de reconocerlo abiertamente, que estaban a la cuarta pregunta. Y así los indigentes, por una vez, inventaron un eufemismo. Y, como ser pobre daba motivos justificados para la desconfianza, muchos reos, conscientes de ello, le decían de antemano al juez esa otra frase que aún perdura: “soy pobre, pero honrado”, pensando así que harían titubear al recto magistrado.

5 comentarios:

zeltia dijo...

Me encanta saber de dónde vienen esas frases hechas del idioma.
Gracias!

:-)

zeltia dijo...

me ha quedado un tanto rara la frase, no?

Lan dijo...

No sé, Zeltia, si lo que te resulta raro es la frase en sí: "Estar a la cuarta pregunta".
El caso es que, cuando los jueces efectuaban esas cuatro preguntas, muchos se declaraban insolventes, lo fueran o no. Y por eso cuando los magistrados incidían de nuevo en la pregunta sobre los bienes del inculpado, éste sistemáticamente repetía:
"Estoy a la cuarta pregunta", reiterándose en lo ya contestado a ella. Y, de este modo, se convirtió en una frase hecha eso de estar a la cuarta pregunta.
Si te refieres a tu propia frase, yo creo que no te ha quedado nada rara.
Bicos.

zeltia dijo...

Si, me refería a la mía:
"de dónde vienen esas frases hechas del idioma,
parece que dice...

;-)

Lan dijo...

Supongo que todo aclarado.