27 de junio de 2011

Maestro

Cuando dije:
-        Maestro, ¿en qué puedo creer?
Él me dijo:
-        Tienes muchas teles para escoger.
Cuando mi infantilismo me incitó a preguntar:
-        Maestro, ¿qué alternativa debo abrazar?
Él me dijo:
-        ¿Es que acaso no te basta tanta publicidad?
Pero yo, impenitente, insistí:
-        Maestro, ¿qué me debe regir?
Y, entonces, él me dijo:
-        Eso es asunto que te toca decidir.
Y yo dije:
-        Maestro, entonces, ¿para qué me sirves?
-        Para que aprendas a no necesitarme –dijo el muy cabrón. Y, con aquellas palabras, me destetó para la vida.
Yo me quedé pensando: “No sé, no sé… Estos jodíos orientales.”

8 comentarios:

zeltia dijo...

me has hecho sonreir, cuanto te lo agradezco!

[hai dias nos que se precisa máis que noutros]

Lan dijo...

De nada.
Reírse. Yo quería reírme cuando escribí esto.
Son frases ésas que no sé quien puso un día de moda. Cosas que te dejan como estás, pero a las que todos, admirados, les dan crédito y hasta les parecen de mucha enjundia.
Sonreír está bien todos los días.

Metalsaurio dijo...

Pues a mí lo de aprender a no necesitar a los demás me parece esencial. Nunca sabes cuándo o cuánto se pueden torcer las cosas y en ocasiones has de enfrentarlas solo.

Eso no quita que muchos cuentitos orientales sean demasido "etéreos" y les falte aplicación práctica inmediata, jeje!

Un abrazo.

Ángeles dijo...

Qué bueno, Lan.
Aunque estoy de acuerdo con Metalsaurio: lo de 'aprender a no necesitar' tiene mucha sustancia.

Piel de letras dijo...

Se supone, que esa es la misión de padres y maestros. Que los hijos/pupilos sean cada vez mas independientes y necesiten menos de sus padres, tutores o mentores.
¡Un reto!

Lan dijo...

Te comprendo, Metalsaurio. Eso de saber defenderse solo está bien pero, ¿a tí te enseñó alguien?
Saludos.

Lan dijo...

Sí, Ángeles, pero en esos asuntos solemos ser autodidactas y pagar con equivocaciones y tiempo. La idea es buena, pero el camino no lo enseñan en ninguna parte. Creo.
Saludos.

Lan dijo...

Piel de Letras:
Los maestros siempre tan ambiciosos y tan idealistas. Qué bien hacen en creer en la educación. Al fin y al cabo, nada mejor se ha inventado hasta la fecha para aprender y para vivir. Aunque parece que a todos se nos olvidó estudiar economía. ;-))
Saluditos.