28 de marzo de 2012

¿Solidaridad? Pero qué me estás contando


Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, según la Constitución. Pero qué ocurre, si debiendo y queriendo trabajar, no tienen trabajo. ¿Quién vela por que cumplan con su deber y ejerzan su derecho? ¿Se podría decir de los poderes públicos que incumplen la Constitución? Probablemente. Pero, claro, a estas alturas, eso sería como llamar cursi a Anne Igartiburu. Una obviedad.
¿Y qué decir de los que proclaman solemnemente su derecho al trabajo precisamente el día de una huelga general? ¿Son insolidarios? Probablemente sí, pero eso sería como llamar innoble a Judas. Otra evidencia.

11 comentarios:

zeltia dijo...

que tristeza en este día.
y no me quiero extender en los motivos,
variados y confusos.

Lan dijo...

Con qué pocas palabras, Zeltia, por tu parte, hemos llegado a un acuerdo.

Aldabra dijo...

también yo estoy triste, oir hoy las noticias es desolador; siento como si lo que yo viví ayer en la calle fuese invisible para muchos, una ilusión.

no lo entiendo, de verdad.

biquiños,

Aldabra dijo...

¿y qué opinas de la solidaridad de muchos funcionarios que para no enfrentarse a los que vienen a trabajar, o a los que vamos a la huelga, se piden el día por Asuntos particulares?

Siento vergüenza ajena.

Lan dijo...

A lo largo de la vida laboral he conocido muchos casos y muchas formas de eludir las cosas y de no significarse con nada. Por desgracia, creo que muchos no se dan cuenta de la verdadera magnitud de lo que está ocurriendo. Tal vez, se sientan por encima de todo o crean que lo que ocurre es ajeno a ellos. Cuando comprendan que no es así, seguramente, será un poco tarde. Creo que, también mentalmente, algunos viven por encima de sus posibilidades y de la realidad.
Bicos, Aldabra.

Anónimo dijo...

A ciertas palabras, sin fundamento y como extensión de tópicos, me gustaría recordar que esos bulos sobre asuntos propios no son posibles en la administración general pública( en ese día). Salvo que alguien esté dándolos siendo indiferente a los acuerdos sobre los días de huelga. Además, quisiera recodar, que en ese caso podríamos tener en cuenta que es un día más, oficial, del calendario de días de libre disposición. Por lo tanto al estarse obligando a tomarlo como lo que es, se obliga a perderlo en el peor día. Cuando alguien lanza algo de forma puramente gratuita debe tener la plena responsabilidad de haberlo hecho con nombre y apellidos para lanzarla. No es válida la supuesta invención, suena a falacia despectiva; la cual sólo beneficia al político en una serie de perversas conversaciones de dimes y diretes. Que como tratándose de un repugnante “realitichou” de Telecinco fomenta el odio y la rabia del ciudadano sobre el empleado público. ¿Pero, quién está libre de no esconder la mano?. Dicho de otro modo. ¿Quién no tiene un funcionario en su familia? ¿No son acaso parte del pueblo, no son ciudadanos igualmente que , también, entre otras muchas cosas, pagan sus impuestos?
No seamos jodidos hijos de puta( y con esto no intento ser despectivo con nadie). No seamos pasivos testaferros de los improperios de los políticos. No seamos bocazas y boquerones de sus propias malditas falacias que sólo sirven para corroborar sus mentiras.
¿Acaso, no es el funcionario, o empleado público, un elemento de cohesión del territorio que salvando distancias y autonomías, culturas y lenguas, forma un elemento de congregación que refuerza los lazos interregionales?
No ricemos el rizo por donde quieren oír, sin abrir la boca, los políticos perversos que para sostener su estatus son capaces de maldecir a los que trabajan para el pueblo.
Cuidado, con las palabras en ese aspecto, lo único que fomentan son las leyendas urbanas, las laborales, las tragicómicas que se viven en la función pública, en la calle, en las casas, en las familias…
Si determinados jefes se saltan los acuerdos, sea pues posible que ahí radiquen esos chismes...de pasillo , de radio macuto.
No nos convirtamos en portavoces del enterrador antes de muerto.
Estas son las palabras que desean oír los envidiosos , los políticos principalmente, los actuales del Gobierno...
Saludos, sin acritud.
[Para lanzar algo al aire hay que ser demasiado impulsivo y medir las consecuencias; a veces es posible que te caiga sobre tu propia cabeza]
No seamos jodidos, de acuerdo?
[Yo sí hice huelga y se la seguiré haciendo al gobierno, independientemente de su ideología, que apoyándose en mentiras entierre mis derechos y los de mis conciudadanos. Yo perdí dinero, pero estoy seguro que servirá para algo más finalmente. Aunque hubiera otros obreros que no la hicieron. Espero que en la próxima seamos más.
Hace años, tal vez treinta hubo una gran huelga donde la gente (sin importar sus diferencias) se lanzó a la calle juntos. La más llamativa fue en Vigo]

Lan dijo...

Estimado Anónimo:
Creía que ibas a hacer un comentario sobre el artículo.
Pero si quieres comentarle alguna cosa a Aldabra, ve a su blog y dile lo que desees.
Por otro lado tampoco escribes tú con nombre y apellidos.
De cualquier modo, te agradezco tu comentario.
Un saludo.

Anónimo dijo...

DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.

Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.

El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.

No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.

No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social.

Anónimo dijo...

. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.

Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.

Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable.

Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.

Lan dijo...

Gracias, Anónima, por tus razonados comentarios. Y creo que un modesto artículo de cien palabras no merece tanto como tú has escrito.
Claro que no eres una privilegiada y tampoco lo es cualquier persona que trabaje. Lo curioso es que la normalidad, es decir, el hecho de tener trabajo, nos lo están vendiendo, ya desde hace tiempo, como un privilegio.
Comprendo muy bien el mundo de los docentes y sé que va, por lo general, mucho más allá en el aspecto de trabajo y dedicación de lo que el común de la gente imagina. Y por ese trabajo te felicito.
Y de nuevo te agradezco sus sentidas y razonadas intervenciones.
Un cordial saludo.

Lan dijo...

Gracias, Anónima, por tus razonados comentarios. Y creo que un modesto artículo de cien palabras no merece tanto como tú has escrito.
Claro que no eres una privilegiada y tampoco lo es cualquier persona que trabaje. Lo curioso es que la normalidad, es decir, el hecho de tener trabajo, nos lo están vendiendo, ya desde hace tiempo, como un privilegio.
Comprendo muy bien el mundo de los docentes y sé que va, por lo general, mucho más allá en el aspecto de trabajo y dedicación de lo que el común de la gente imagina. Y por ese trabajo te felicito.
Y de nuevo te agradezco sus sentidas y razonadas intervenciones.
Un cordial saludo.