22 de agosto de 2012

El país de Sánchez Gordillo


Como pardales, posados en la parra sombría, bajo el alero protector de la casa del pueblo, andamos los españoles. Este agosto más que otros, recordando quienes éramos, cobijándonos bajo los techos de la infancia y volviendo, sin percatarnos, a añorar los tiempos de la Sección Femenina: recreación de la vieja artesanía, de las canciones y danzas populares. Un país de viejos, resignado, abúlico, amaestrado por una democracia tan lacia como nuestros gobernantes, donde el único destello vivo del verano es un edil que se ha tirado al monte para escándalo de las fuerzas vivas y desvelo de la Benemérita.

4 comentarios:

Aldabra dijo...

no quiero decir mucho porque me enciendo, pero básicamente voy a decir:

a un político que me represente le pido seriedad, honradez, y saber estar y este señor parece que se empapó todos los capítulos de Curro Jiménes y hala... ancha es Castilla.

biquiños,

Lan dijo...

Creo más en Sánchez Gordillo y me fio más de él que de todo este conjunto de políticos al uso que tenemos.
Y hay que ver cómo todo el mundo se le tira al cuello (periodistas, gobernantes, críticos...) cuando hay tantos otros cuellos en los que se debería de hacer presa y, sin embargo, son dignos, al parecer, del mayor de los respetos.
Ya ves, Aldabra, lo ancha que es Castilla. No hay más que pensar en ello.
Bicos.

zeltia dijo...

pues sí, el edil sorprendente.
Me encantó verlos bañándose en la piscina de no sé cual palacete destinado a futuro hotel de lujo.

pues yo, a pesar de lo que dice Aldabra, me encanta ese tipo.

Lan dijo...

Carros de comida, Zeltia.
Y qué hay para los que se llevaron carros de dinero especulando.