14 de octubre de 2012

Elogio de la vida pastoril



Era el tipo más feliz que he conocido. No he visto cosa igual. Desde el alba hasta el ocaso, él, con sus cabras. Así día tras día. Daba gusto hablar con él. Qué serenidad transmitía, qué paz interior, qué equilibrio. No era muy hablador, claro, seguramente porque estaba acostumbrado al silencio del campo, a vivir acompañado únicamente por su pensamiento, escrutando los rincones del horizonte, dejando a su imaginación vagar por las barrancas de los montes o distraerse con la caprichosa metamorfosis de las nubes. Siempre le envidié. Qué vida. Con lo bien que estaba, qué lástima que se ahorcara.

12 comentarios:

d:D´ dijo...

Bueno, es (o no) muy garcilasiano; aunque el final nadie se pregunta si fue causado por amor, desamor (no correspondido) o por otro tipo de trastorno que lo condujo ahí. Esa "libertad" cuando es de obligado cumplimiento te "estrangula" poco a poco. Finalmente mata.
Lo peor de todo es que desde el punto de vista de los demás, todo, todo, absolutamente todo parece muy bucólico. Algunas veces es más alcohólico que bucólico y finalmente pasa factura quien la pasa e intenta cobrársela...
Una pena que de las vidas pastoriles estén tan lejanas y tan unidas, tan parecidas a aquellas del De la Vega y las de las vegas y laderas...
Breves
Deica d:D´

Aldabra dijo...

¡¡joder!!, perdón, fue lo primero que pensé...

y es que yo me volvería loca con esa vida así aislada, no me extraña su triste final.

biquiños,

zeltia dijo...

a saber por donde andaban sus pensamientos.

y ya era hora de que te acordaras de que tienes blogs... :-)

Soros dijo...

Lo del cabrero me lo contó un amigo suyo. Por pudor no le pedí detalles.
Vivía en unos parajes inhóspitos, bellos, deshabitados y fríos. Era el último de los cabreros cuyo rebaño careaba en la sierra entre Cantalojas y Grado del Pico. Ahora más sola todavía.
Saludos Beato.

Soros dijo...

La soledad, la repetición de los días, los años que se clonan, el cansancio, la vejez... ¿Quién sabe?
Hay muchas personas que, desde su ignorancia, admiran estas vidas retiradas, vidas aparte del fluir de las otras vidas.
Bicos, Aldabra.

Soros dijo...

Qué reproche tan gracioso, Zeltia. Algo así como si tuviera que escribir. No está mal. Pero hay momentos en que me parece que todo está ya dicho. Y también que está mal tanta haraganería. Cuanto más tiempo tengo más lo dejo pasar.

zeltia dijo...

por supuesto que tienes otra cosa es que quieras!
ahora, con la conquista del tiempo libre te lías divirtiéndote.
:-)

Lan dijo...

Bueno, bueno. También he escrito algo nuevo en el otro blog. A ver si salgo de la galvana. Saludos, Zeltia.

Ángeles dijo...

Me ha encantado eso de "vivir acompañado únicamente por su pensamiento"; y me refiero a la frase,a la forma de expresarlo, no a la situación, porque a lo mejor eso mismo fue lo que puso fin a su supuesta vida feliz.

Un saludo.

Insumisa dijo...

¿Soros? ¿Lan?

"Es que nadie sabe lo que hay en el morral, mas que el que lo trae cargando."

Y bueno... "hasta al mejor cocinero se le va un tomate entero."

Abrazo y beso

Lan dijo...

Llevas razón, Ángeles. Igual fue esa la clave de la muerte del cabrero.

Lan dijo...

A veces me lío, Insumisa.
Pero, ¿por qué el final de una vida feliz no ha de ser el suicidio? Tal vez sea una forma de muerte más rápida e indolora que otras. Pero, claro, como nos han dicho que eso no está bien...