20 de octubre de 2012

España y yo



A mí, España, no ha hecho más que decepcionarme. Ya, de niño, me hicieron creer que existía. Que era una unidad de destino en lo universal, impresionante designio, misterioso y sublime. También, que era una, grande y libre, o sea, una relación seria. Y no sólo eso, sino que a los españoles nos querían en todo el mundo. Esto último era lo que más me gustaba, he de reconocerlo. Pero, claro, luego vinieron los desengaños. Todo fue una ilusión. Me habían embaucado. España, finalmente, me ha dejado tan descorazonado como la novia aquella que me ponía los cuernos con cualquiera.

6 comentarios:

Insumisa dijo...

Jajajajajaja
Esta entrada me ha hecho reír con ganas. Mira, es cierto que "no somos moneditas de oro pa' caerles bien a todos" Pero se de cuando menos un par de españoles a los que he llegado a querer bastante.
Uno me está leyendo, el otro se hace llamar Zeltia.

:D

zeltia dijo...

:) yo también creía que nos querían afuera. Y resulta que no es que sonrieran, es que se reian, jaja Menos mal que nos quiere nuestra Insumisa! :-)

pero lo de ser una siempre me confundió, porque tambien francia era una, e italia era una... no se. En cambio ahora me sorprende que sea una, ya ves, lo que son las cosas. Aunque por poco tiempo, si Artur Mas no se equivoca.

Lan dijo...

Gracias, Insumisa.
A la recíproca.:-)

Lan dijo...

Vaya, Zeltia, así que tú eras tan ilusa como yo.
Creo que los catalanes, Artur Mas incluido, viven una situación emocional de ambivalencia. Pero, al final, deberán decidirse por una cosa o por otra.

Aldabra dijo...

lo triste, ya no es que no nos quieran en Europa o en América, lo triste es que no nos queramos entre nosotros mismos.

biquiños,

Lan dijo...

Eso mismo iba a decir, Aldabra, o al menos se me pasó por la cabeza. Pero, ya sabes, me impongo el uso de sólo cien palabras.
Bicos.