28 de abril de 2017

Montes


Tomo suspiros del aire de los montes. Con ellos, a veces, me alimento. Sé que en esos desiertos perviven trozos de soledad arrinconados. Y busco, sin afán por encontrar, cosas perdidas. Mis pies, tantas veces cansados, teclean de vez en cuando sobre ellos melodías que escucho con los ojos. Sus aires son caricias que queman la piel y, al caer de la noche, arrullan con la nana sin letra del misterio. En ellos el inquietante fiel que separa la vida de la muerte oscila siempre en la balanza. Pero, envuelto por sus mantas verdes y ocres, tengo siempre conciencia de ser en ellos la pieza atrapada y nunca el cazador que la espera a tiro fijo. 

8 comentarios:

Sara dijo...

Lo dicho... Pura poesía. Fantástico.

Ángeles dijo...

Eres la presa del monte, pero el cazador de las palabras perfectas.

Lan dijo...

Gracias, Sara. Me alegro de que le gusten estas cosas a una mujer urbana como tú.

Lan dijo...

Ángeles, las palabras hay veces que se encuentran y otras veces, por más que las busques, no quieren salir de su escondrijo o no se prestan a seguir una cadencia necesaria.
Gracias.

Conxita Casamitjana dijo...

Poéticos esos suspiros del aire de los montes. Me has hecho pensar en esas sensaciones que a veces he sentido en contacto con la naturaleza, en medio del silencio y con una paz inmensa cuando el único ruido si acaso proviene de los pensamientos.
Saludos

Lan dijo...

Gracias, Conxita. Cuando los pensamientos vienen en paz, caen en buen colchón. Pero, otras veces, hay que buscar la paz para calmar la mente.
Saludos.

palomamzs dijo...

Estás muy bien alimentado.
Tan bonito como el anterior o puede que más.
Besos

Lan dijo...

Gracias, Palomamzs. Entre bosque y montes no paro últimamente. :-)