30 de mayo de 2008

Un día tras de otro


Aunque el día está espléndido y ayer el médico me dijo que mi reconocimiento había dado resultados normales, hay algo que siempre me impide ser feliz. Es la idea de que todo lo que está bien tiende a no estarlo, la de que todo es provisional y de que inevitablemente estoy avocado a la catástrofe. De momento vivo con esa libertad condicional en que todos lo hacemos. Tendrá que ser así, porque en lo otro, en eso que ofrecen bajo el sugestivo y comercial nombre de vida eterna, nunca creí. Lo efímero no produce contento pero, ¿hay otra cosa?

4 comentarios:

Zeltia dijo...

me reconozco en ese texto.
soy firme cumplidora de la ley de murphy.
todos caminamos hacia el fin, y no sabemos detrás de que esquina está, detrás de que mata, con que salto nos sorprenderá. Mientras, que deberíamos hacer, salvo gozar?

Lan dijo...

Gozar no es siempre ejercicio fácil y, como con tantas cosas, hay que tener cuidado de no partirse el cuello.

Bárbara dijo...

La hay. También me reconocí en este texto. Años y años de ejercer como pesimista. Con ese miedo atroz y fatalista de que tras de todo lo bueno, algo malo y sin remedio vendría.
Iba a morir antes de los 40 (siempre lo supe). De algo horrible. Me pasaría llorando y sufriendo COMO PAGO INELUDIBLE por las cosas buenas que inmerecidamente recibía.
Pero mírame; Con 47 años recién estrenados, con un pókar de enfermedades, de esas que llaman crónicas, "incurables pero tratables" y con mas optimismo y felicidad de lo que nunca tuve de jovencita.
Atesoro los momentos luminosos. Vivo con intensidad. Soy mucho mas agradecida de lo que nunca fui. También lloro, por supuesto, me duelo y me deprimo, cual debe. Tengo problemas como todo mundo. Vivo de mi trabajo, casi al día. Pero por lo general procuro ser feliz con este juego de cartas que me tocaron. Vivo un día cada día. Un instante a cada instante. No muero antes de la víspera, ni mato mi optimismo y mis ganas de salir adelante.
Soy una cursi sentimental con un genio del demonio si me sacan filito. Pero procuro, de verdad procuro ser feliz y dar y compartir lo mejor que puedo a los que me rodean.
Escuchar, sobre todo escuchar con respeto e interés y callar cuando debo hacerlo.
He aprendido mucho de ti. Por eso me gusta leerte y poco a poco se me ha hecho costumbre venir a darte lata. Debes saber quien soy. Y si no lo sabes... puedes encontrarme en ULEEDYEM.

Te quiero bien.
¡Se fuerte y optimista con la Guardiana!
:-)

Lan dijo...

Gracias, Bárbara.
Estoy tranquilo y soy optimista. Por eso me he acostumbrado a aceptar lo que venga. Y mientras viene estoy bien pero, como dicen por la parte del desierto, como venir viene.
El hecho de reflexionar sobre lo que nos ha pasado, nos pasa y nos pasará no quiere decir que no lo pase lo mejor que puedo mientras lo que tenga que pasar pasa o no pasa. ;-)
Saludos y gracias por todo.