3 de diciembre de 2008

OjO


El barco perdió sus ojos,
se le cayeron al mar
de querer mirarlo tanto
ya no lo puede mirar.

Mira, un barco con ojos. Pero los tiene vacíos, ¿qué le ha pasado, papá?
Cuando los barcos son viejos y hacen su último viaje echan sus ojos al mar antes de regresar. Azules son esos ojos de mirar tanto las aguas y como piedras preciosas permanecen entre algas. Los pescadores los buscan, dicen que traen buena suerte, que protegen de los mares, que, como lo han visto todo, alejan todos los males. Hay mercaderes muy listos que hacen con ellos collares.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

Bonito.
Cuando vaya a la costa, buscaré ojos de barco en la playa. A ver que tal me va.

Besitos chirrioneros

Lan dijo...

Encontrarás muchos más ojos ciegos o, quién sabe como, en las proas de los barcos. Es una tradición muy antigua. Eso sí, ésta es una tradición que no hace daño a nadie.

Zeltia dijo...

pues hoy toca sorprenderme con la poesía tan delicada que desprenden tus textos...

Lan dijo...

Gracias. Para la poesía tampoco estoy dotado. Pero, a veces, disfruto intentándolo.