29 de mayo de 2009

Seminario


A lo largo de mi vida he conocido a muchos hombres que, bien por vocación bien por conveniencia, pasaron parte de su infancia y de su juventud en un seminario sacerdotal. Luego, por la razón que fuera, lo abandonaron y reanudaron la vida ésta, más o menos normal, que todos llevamos. Sin embargo, no sé qué pasa que a todos se les nota su paso por esa institución. A veces, sin conocer a una persona me doy cuenta de que estuvo en un seminario. Siempre les queda una especie de pátina, un cierto tufo indesechable. ¿Lo notáis también vosotros?
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7 comentarios:

lohengrin dijo...

Vaya si se nota...,yo no tengo olfato aromático,pero ese tufillo es inconfundible.

Flor y Nata dijo...

Se nota tanto porque lo que para la mayoría entra dentro de la categoría de lo "normal", para estos camuflados del hábito todo es desquiacible por no seguir la dinámica peculiar de sus inamovibles verdades eternas.
Bss

Piel dijo...

Yo tuve un profesor de teatro y actividades artísticas que había sido seminarista. Era un encanto de persona. Si no hubiera sido por su esposa, también maestra de teattro, que presumía de haberlo hecho desertar de su inclinación al sacerdocio. No lo habría sospechado siquiera.

LM dijo...

há experiencias que marcam...
beijos

Lan dijo...

Bueno veo que, por fortuna hay disparidad de opiniones. Pero también veo que a Lohengrin, a Flor y Nata y a LM les pasa lo que a mí.
Saludos.

Zeltia dijo...

Yo solo conoci a uno qu e estuvo en el seminario y luego se fue.
Lo hizo por conveniencia para poder estudiar, porque a principios de los 70 en aldeas pequeñas no era posible hacer ni el bachillerato. Asi que los que no tenian medios para que les pagasen un internado por la semana en la ciudad mas cercana, o unos parientes que le acogiesen alli, optaban por el seminario. Luego terminaban sus estudiois y se iban, tan panchos. Al menmos este que yo conoci, de seminarista no le quedaba ni el peinado.
Hoy creo que con la falta de buenos empleos, "estudiar para cura" tiene mucha salida. Pero, claro, si no tienes fe, hay que tener mucho estomago.

Lan dijo...

Los seminarios que conozco por aquí están cerrando y, si esto sigue así, supongo que terminarán poniendo máquinas expendedoras de sacramentos en las iglesias de los pueblos por falta de personal laboral... a no ser que nos vengan sacerdotes de otros países, eso sí contratados en origen, a evangelizarnos pues éste es ya un país de infieles.