10 de junio de 2009

Allanando tu tiempo


Son las cuatro de la tarde y uno se ha quedado dormido por el cansancio acumulado. Suena el teléfono. Te despiertas sobresaltado y contestas. Que quieren que utilices no sé qué tarjeta de crédito de no sé qué banco.
- Mire tengo el teléfono para mi servicio, no para que me molesten con ofertas no solicitadas.
- Y yo tengo que ganarme la vida, no es para tanto.
- Pues lo es y gánesela sin molestar a los demás.
Cada cual con su justa razón. Las empresas, como siempre, sin escrúpulos en enfrentarnos. Te meten el hurón en la madriguera. No hay escape.
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7 comentarios:

Artabria dijo...

A mi un día me llamaron un sábado por la tarde y aún tuvieron la cara de decirme que si no quería llamadas de publicidad que sacara mi teléfono de la guía....

Mostrenco dijo...

También existe la posibilidad, más cómica aunque profundamente antisocial, de hacer como que no se oye bien y preguntar insistentemente: ¿Papá?, ¿eres tú, Papá?, cuando el teleoperador te haya explicado dos o tres veces que no es "Papá", lo rematas diciendo ¡Papá!, ¡papanatas! y cuelgas.

La versión femenina del juego puede hacerse usando Mamá/Mamarracha.

Lan dijo...

Artabria y Mostrenco, imaginemos que, sin que conste en el contrato de la compañía que nos suministra el agua, aparecieran anuncios de agua mineral por nuestras cañerías que interrumpieran el servicio hasta que no los sacásemos.
Puedo entender que pongan publicidad en los buzones, que la envíen por el e.mail… pero es que eso de que te llamen por el teléfono particular que pagas cada mes para tocarte las narices, despertarte, quitarte de estudiar, de trabajar o de…. Me parece totalmente abusivo, sobre todo si es para ofrecerte servicios no solicitados. Creo que las empresas que suministran estos los servicios telefónicos, y que los cobran, deberían velar por sus usuarios y, si no lo hacen, los usuarios deberíamos rescindir los contratos. Seguro que espabilaban.
Lo de los jugueteos es muy bonito pero ya te han despertado o sacado de lo que estabas haciendo. ¿Con qué derecho?

Piel de letras dijo...

Uis, alguien despertó de mal talante. Jejeje igualito que yo, cuando me sacan de un rico sueñito.
Sobretodo los domingos a las 6 de la mañana, que por este lado de mi país, tenemos uso horario diferente, dos horas menos que en el centro, de tal modo que madrugan para jeringarte el hígado.

Lan dijo...

Ya no es por un sueño concreto, Piel de Letras, es porque todos los días llaman media docena de veces y, lo dicho, me parece una abuso.

Zeltia dijo...

Si es que cada vez que cubres un formulario, no sabes quien incorpora tus datos a sus bases de datos...
Mucho leernos el articulito ése de la protección de datos personales, pero la verdad es que andan por ahí, a merced de cualquiera.
Respecto a lo de mamarracha o papanatas, no me parece justo: es como siempre pagar el abuso que se comete sobre nosotros con quien no tiene la culpa.
Son empleos mal pagados, de muchas horas, con contratos abusivos, y´esas personas lo único que hacen es ganarse la vida de una manera honrrada.
Revertir nuestra mala leche contra la propia empresa.
Respecto a lo que dices, Lan, de que la propia empresa que nos suministra el servicio de telefonía nos proteja de las llamadas abusivas, no lo veo yo tan fácil: es como si quieres que te protejan de las llamadas de ese cuñado al que no soportamos
:-)
tú ya me comprendes

Lan dijo...

Creo, Zeltia, que en mi artículo dejo claro que no culpo a los operadores de teléfono.
Sí a las empresas que, aprovechándose de un vacío legal, se permiten molestarte en cualquier momento.
De lo que comentan otros en este blog no me hago cargo.
Espero que prohiban estas prácticas, aunque puede que haya gente que le parezcan estupendas. ¡Vete tú a saber!