7 de junio de 2009

Muy directo


Él acudió muy ilusionado a aquella reunión de compañeros celebrada a los 25 años de la graduación. No fue hasta la sobremesa cuando, animado por el par de copas que se había tomado, procuró hacer un aparte con ella. Fue muy directo:
- ¿Yo, a ti, te gustaba?
- Claro que me gustabas. Me gustabas mucho.
- Entonces, ¿por qué aquella única vez que me armé de valor y te lo dije, me rechazaste?
- Si no hubieses estado tan borde, lanzándote a por mí y empezando por tocarme el culo, todo podría haber sido muy distinto.
- Claro... olvidé ese detalle. Mi juvenil sinceridad.

6 comentarios:

Zeltia dijo...

"juvenil sinceridad" o
simplemente,
"no saber montárselo" jajaja
por todos es sabido que cocinando a fuego lento la comida sabe más rica.

Lan dijo...

Exacto. Como no supo, veinticinco años después intentó disfrazarlo de cinismo con ese comentario.

ANABEL dijo...

A cualquier cosa le llamamos juvenil sinceridad, yo me decanto más bien por el subidón de hormonas, juveniles, eso sí, pero hormonas al fin y al cabo.
Saludos.

Lan dijo...

Pues, llevas razón, Anabel, pero después de tantos años al de las hormonas sólo se le ocurrió decir eso. ;-)

Zeltia dijo...

una salida muy airosa, opino.
(de ésas que a mí se me ocurrirían después cuando me quedo a solas y pienso en la tontería que dije cuando realmente hubiera querido dar una respuesta rápida, inteligente, aguda, ocurrente... ya sabes)

Lan dijo...

Es una salida con humor y un poco de ironía para salir, veinticinco años después, de una situación en la que el muchacho entonces hizo lo que le pidió el cuerpo. Y, claro, se ve que lo hizo mal. ;-)