14 de septiembre de 2009

Vidas ejemplares


Uno llega a conocer ciertas historias que hablan del denostado relativismo de las cosas, ese del que las religiones abominan, de lo que es escapar a los prejuicios, a lo establecido, a todo eso que casi todos, más o menos conscientemente, respetamos y que sólo unos pocos agraciados se atreven a transgredir con mansa impunidad y, por valientes y esforzados, aunque momentáneamente sufran, finalmente se alegran y son felices entre fugaces miradas hacia atrás para mirar la vida desde la distancia, esa vida monótona que los demás llevamos.
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6 comentarios:

zeltia dijo...

pois eu penso que o relativismo, por denostado que esté, está presente cada vez máis na xente:
un relativismo vital, un vólvese escéptico, todo se pon en tela de xuicio: non te fias nin do médico, nin dos mestres, nin... dos políticos? jajaja, ó pensar que todo se basea nunha grande mentira, e lóxico volvelo todo subxectivo.
pero tamén ten a súa parte positiva: un está aberto a mirar cousas, pensalas, facelas de xeito distinto de como se viñeron facendo, de xeito distinto a como moitos as seguen a facer: porque sí, porque "sempre foi así"

eses da foto sodes tí e mais a túa dona?
moi ghuapiños estades, principalmente ela, con eses ollos grandes que reflicten unha mirada que fala. e facedes moi boa parella. (bueno, tí non te celes, que a túa mirada tamén fala. inda que para ler nas miradas primeiro hai que aprender o "variante dialectal" dentro do idioma universal )

Lan dijo...

Por no haber adquirido ese concepto relativo de las cosas, de joven, se dejó uno muchas cosas por hacer.
Gracias por el comentario a la foto y, sobre todo, por hacerlo en galego. Sí, somos los dos.

zocato dijo...

Me he encontrado mirándome en vuestros ojos, que lo dicen todo.

Saludos desde la realidad carente de sustrato permanente.

Lan dijo...

Gracias, Zocato, por el comentario sobre la foto y por tus comentarios en el blog.

BBK dijo...

Benditas vidas monótonas.
Bendita ausencia de hiel en los labios y en los recuerdos.

Y de verdad te digo, no preguntes ni te lamentes por aquello que no querrías saber.

Lan dijo...

Seguramente llevarás razón pero nadie se arrepintió de ir a Roma antes de haber ido.