18 de octubre de 2009

El autostop ya no es lo que era


El hombre de clergyman finge no enterase. El tipo de la bolsa se dirige ahora a nosotros y pregunta si queda lejos la ciudad y si tiene estación. Le explicamos y entramos al bar. Tomamos café. El del clergyman da cuenta de un cuarto de tortilla, dos chorizos y una caña.
A la salida pregunto al de la bolsa si quiere que le llevemos a la estación de la ciudad. En el trayecto dice que es portugués pero que va a Alemania, que nadie le lleva y que uno le propuso llevarle hasta Zaragoza si se acostaba con él. Chungo.

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

Cierto, ya no es lo que era. Yo viajé de autostop algunos 7 u 8 años de mi vida profesional. Solo recuerdo un par de veces en las que sucedieron cosas desagradables, pero salí sin mayor problema de ellas.
Debido al recuerdo de esos años nómadas es que hasta hace poco daba "aventón" a personas que hacían autostop. Pero hoy día, hacer eso es como jugar ruleta rusa.
Lamentable, pero innegable.

Besos de octubre

Lan dijo...

No sé si con el autostop o tal vez con muchas más cosas va a haber que ayudar a quien se pueda.
Besos.