14 de octubre de 2009

Costumbres y retintín


Hay veces que uno llega a un sitio y, bien por su apariencia, bien por sus modales o bien por causa desconocida, cuando educadamente saluda a la señora con la que se topa:
- Buenos días.
Ella, mirándote de arriba abajo con insólito descaro, contesta al saludo, pero no saludando sino enmendándote guapamente la plana, y te recalca:
- Nos dé Dios.
En estos casos he tomado la determinación de ir más allá y replicar a mi vez con ojos volteados a lo alto y gesto franciscano:
- Sea por siempre bendito y alabado.
Y, además, sin reírme ni gota.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

Jajajajaja
¡Me hiciste reír nomás de entrada!
Son mis ocho de la mañana y ya arrancaron mis sonrisas.
En ocasiones eres de unas ocurrencias geniales.

Besos

Lan dijo...

Buena recompensa la de las risas.
Muchas gracias por ella.
Que tengas un día bueno.

lohengrin dijo...

AVE MARIA PURISIMA!!!

Lan dijo...

¡Sin pecado concebida1 ¡Ahora y siempre!