6 de noviembre de 2009

El material más maleable

La idea que tenían de él los conocidos no era halagadora. A tal punto llegaba que, algunos, que le conocieron de joven, le evitaban con una mezcla de temor y aversión. Siendo ya persona madura se apercibió y, pese sus intentos por acercarse a aquéllos que le evitaban, les notó firmes en sus ideas preconcebidas de tantos años atrás. Imaginó que profesaban esa especie de religión que dice que las personas nunca cambian, que desconfíes siempre… Sin embargo, él sabía que las personas se pasaban la vida cambiando porque estaban hechas de carne, el material más maleable, de imparable movilidad.

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

Es que la burra no era arisca... sino que la hicieron. Y ¿Qué culpa tienen los bueyes de ser tan bueyes?

;-)

Lan dijo...

Perdonada sea la manera de señalar.
:-)