9 de noviembre de 2009

El monumento erótico

Como en todas partes, supongo yo, también había en mi ciudad un parque, bueno, más de uno, pero uno especialmente, donde acudían las parejas, amparadas por la nocturna complicidad, para meterse mano, con mayor o menor dedicación, y, en su caso, pasar a mayores sobre el santo suelo. Eran tiempos en los que, a diferencia de hoy que todo se consiente y facilita, encontrar lugar para tan naturales expansiones era tarea bien penosa. Se conoce que, por eso, el ayuntamiento ha ornado intencionadamente el parque con este monumento. Erigido propiamente, tal vez, en conmemoración de tanta erección, trajín y revolcón.

4 comentarios:

Piel de letras dijo...

¿Lo han tallado en el tronco de un encino? Espero que el árbol no estuviese vivo, habría sido un crimen. Por lo demás, no me parece precisamente erótico el monumento. Él murmura algo en la oreja de ella y le soba la panza, ¿Será que le acaba de decir que tendrán un bebé?
Ese es (entre otros) el riesgo de "pasar a mayores" como dices, sin preservativos en el "santo suelo".
;-)

Lan dijo...

Ese, Piel de Letras, ha sido el efecto que han querido dar. Pero no es así, es una escultura muy tosca pegada sobre el tocón de un árbol viejo.
No será muy erótica la estatua pero el lugar lo fue durante un largo tiempo.
Y, sí, esas cosas pasaban y supongo que pasarán por los siglos de los siglos.

Zeltia dijo...

ah, pues yo sí lo veo erótico.
yo veo que él le está metiendo mano, y ella se deja querer, y se besan y se arrumaquean...
y al margen de la calidad artística de la escultura,
creo que es una idea estupenda que quede memoria para las nuevas generaciones, que de aquellos polvos es de donde vienen
:-)

Lan dijo...

¡Ay, Zeltia!
Qué polvo tiene el camino,
qué polvo la carretera,
qué polvo tiene el molino,
qué polvo la molinera...
Así que de aquellos polvos, ¿eh?
Muy bonito. ;-)