9 de febrero de 2010

Ocurre

Quizás los demás sean los demás porque nunca suelen hacer lo que uno espera de ellos. Por el contrario, conseguimos ser nosotros mismos a medida que logramos hacer lo que deseamos, pese a lo que se espere o suponga de nosotros. De este modo, casi continuamente, unos y otros defraudamos sistemáticamente a quienes nos rodean.
Vivir así no es agradable, pero vivir de otro modo puede que no merezca siquiera el nombre de vida. Por eso, además, encontrar alguien que te quiera, en mitad de este maremágnum y bajo tales premisas, es un milagro. Y, sin embargo, ocurre a veces.

6 comentarios:

Piel de letras dijo...

Ya se...
Mira que hay que tener arrestos para quererme a mi. Y sin embargo, siento que me quieren. "Aunque ud. no lo crea"
;-)

Lan dijo...

No lo creo, estoy convencido de que sí.

zeltia dijo...

Nos defraudan, si;
y cómo jode darse cuenta de que defraudamos.
-a veces tardamos, o no queremos verlo-
Pero una vez asumido que es imposible no decepcionar en algún momento,
ayuda mucho al menos no haber dejado de ser uno por no defraudar...

En cualquier caso los afectos no suelen ser permanentes, y aun los que lo son, cambian, mudan, se convierten en otro afecto distinto al que era...

Menos mal que siempre hay afectos nuevos que nacen con las nuevas primaveras y si duran hasta el otoño, vendrá luego una nueva primavera,
que estoy yo ahora mucho con esta primavera que ya se intuye,
en medio del frío
o de la lluvia
los narcisos asoman en mis macetas.

Lan dijo...

Ten cuidado con los narcisos, Zeltia, que son flores que dan poca confianza.
Hay quien espera nuevas estaciones para reverdecer, y está muy bien; otros estamos contentos con lo que hay y, aún, lo consideramos demasiado. Lo constante, no sé por qué, provoca sentimientos entre el miedo, la incredulidad y la envidia. Será que estamos demasiados acostumbrados a la caducidad de todo.

zeltia dijo...

pue sí, lan.
en esta sociedad de consumo, parece que los afectos también lo sean.
ya no nos está bien,
no nos ajusta bien en la entrepierna este modelo,
me merezco un capricho, caray,
si el coche no lo tengo más de 5 años, por qué no renovar la pareja?
oh qué bien cuando es nuevo y vuelan las bolboretas por el estómago,
vaya, se me rompió, joé,
con lo que me había costado.

no gusta, no,
pero aquí todo dios viviendo en este sistema del repuesto.
¿se agotarán los recursos del afecto como se están agotando los que nos ofrece el planeta?

todo estoy diciendo estupideces.
yo cambiaría el sistema.
abogo por lo permanente. (entre el miedo, la incredulidad y la envidia)

bicos.

Lan dijo...

Puede que hayas dado con el quid. Asimilar la vida al gozo, a lo variado y a lo nuevo puede ser muy intereante. Claro que a los cuatro días entramos en el riesfo de lo indefinidamente repetido. Con echar una ojeada a la tele es suficiente.
Besos, Zeltia.