24 de junio de 2011

Del pantalón corto al largo

A mis compañeros de 2º de Bachiller deseándoles buena suerte (de arriba a abajo y de izquierda a derecha): Jesús Gilaberte, Ángel Luis Robisco, Rafael Boué, Forest, Jonás Picazo, Obispo, Ramón Salguero, Fernando Aguado, Andrés Colmenar, D. Benedicto (el cura salesiano), Wenceslao Pérez, Juan Julián Peiró, Salvador Sánchez, Tomás, José Luis Rodríguez, Francisco Javier García, Manuel López, Braulio García, Pedro Olmeda, Carlos López, Rafael Magro, José Luis Cámara, Granizo, Julián Juanas, Eloy Gil, Lucio Calvo, Gustavo Felipe y Fermín Saez.

Entonces los muchachos pasábamos del pantalón corto al pantalón largo en una etapa no muy bien definida que duraba más o menos un año. Todos, naturalmente, hechos ya unos mozalbetes, queríamos abandonar para siempre la prenda que nos aniñaba. ¿Quién no quería ser mayor, vestir como un hombre? Pero la reticencia de los padres a no perder, al menos simbólicamente, nuestra tutela; y la de las económicas madres, a no prescindir de unas prendas que aún nos valían, retrasaron nuestra puesta de largo. Esta foto muestra un momento de aquella transición.

6 comentarios:

Ángeles dijo...

El pantalón corto era para el invierno también, ¿no? ¡Qué cosas!
Estaríais deseando crecer aunque solo fuera por el invierno.

Lan dijo...

Sí, Ángeles, era también para el invierno, porque el pantalón corto, entonces, era un estatus.
Paradójicamente, las mujeres, estaban deseando hacerse grandes para ir cada vez más destapadas, incluso en invierno. ¡Qué cosas!, digo yo también. ;-)

Piel de letras dijo...

Te sigues pareciendo, aunque todos salieron con el ceño fruncido debido al ángulo de la toma y la luz directa del sol sobre los ojos... pero seguías "enseñando pierna" ¿Que edad tenías?

Lan dijo...

Creo que once años.
Saludos, Piel de Letras.

Anónimo dijo...

Clavaíto, has cambiado de pantalones, pero enseguida se ve quien es Salva, eso sí con una buena pose, evocando la posición de descanso de la época de mili, pero limpio, sin ningún cetme entre las manos, sino con esa mirada al fotógrafo entre pícara y educada que esperaba que saliera "el pajarito".

Lan dijo...

Gracias por reconocerme, casi me cuesta más a mí que a ti el hacerlo.
Saludos, anónimo.