6 de junio de 2011

La generación perdida


Hemos perdido, sin saber cómo, a una generación, dicen los medios. Y parece un titular brillante. Como si una generación fuera un paraguas, que pudiéramos dejar tirada en cualquier sitio.
¿Cómo se puede haber perdido a la generación más preparada?
Es mentira. Hemos perdido, sí, la confianza en los políticos. Ellos son, con certeza, esa generación perdida, pero perdida voluntariamente, porque no han cuidado más que de sí mismos. Ellos son la generación degenerada, ellos sí que son un hatajo vergonzoso de perdidos.  Pero, los pobrecitos, están ahora muy preocupados, preguntándose si tendrán coches oficiales. Generación perdida, ya lo digo.

6 comentarios:

Diosesargentino JULIANO dijo...

interesante tu punto de vista. Qué lástima que todos los políticos solo quieran enriquecerse.

Lan dijo...

La lástima no es que sólo quieran enriquecerse los políticos, sino que también sólo quieran enriquecerse los periodistas, los intelectuales, los literatos, los filósofos, los policías, los militares, los mercados y, en fin, todos los que piden al cielo que Dios les ponga donde haya que, de coger, ya se encargarán ellos.
Un saludo, Juliano.

Piel de letras dijo...

En mi querido cacho de tierra, hay un dicho o sentencia que dice: "no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre"
Si los políticos de tu cacho de tierra, son como los de este lado del charco (aunque lo dudo)entonces aplica la misma sentencia.
Nosotros, el pueblo, nos hicimos compadres del indio.
¿Quién entonces puede/debe hacer algo? (si se le hincha la gana)

Besos

Ángeles dijo...

La generación degenerada. Me parece una denominación muy certera.
En cuanto a esa generación perdida y desperdiciada, que sea la mejor preparada no lo tengo tan claro. La que tiene más títulos sí, desde luego, pero una cosa no implica la otra necesariamente. Por lo menos aquí, ¿no crees?

Lan dijo...

No sé, Piel de Letras, si los políticos de por aquí son como los de allá pero, si no lo son, llevan camino de serlo.
Sin embargo, están llegando las cosas a tal extremo que piendo que en los próximos años, de un modo u otro, han de cambiar las cosas. Esperemos que a mejor.
Besos

Lan dijo...

Puede que lleves razón, Ángeles, las titulaciones no lo son todo, tal vez les falte algo así como costumbre de bregarse en la lucha y en las dificultades pero, por desgracia, me parece que el futuro les va a ofrecer ocasión de adquirir ciertos conocimientos.