3 de noviembre de 2011

Achicado

La perra Tiqui pesa cuatro quilos. Mirándola corretear gozosa por el campo, me senté en una piedra. Ella se metió entre mis piernas, se me subió a los muslos y, desde allí, se encaramó a un hombro y luego, de un saltito, se subió a mi cabeza. Se sentó en la almohada mullida del sombrero de lona y escudriñó el horizonte.
¿Qué mirará la perra?
Mire lo que mire, se las ha ingeniado para que su mirada esté una cuarta por encima de la de mi cabeza. Y me quedé sorprendido del gesto de esa pizca de perra. Achicado quedé.

6 comentarios:

Metalsaurio dijo...

Desde luego, cambian mucho las percepciones según mires las cosas desde una altura u otra, supongo que incluso para Tiqui.

Lan dijo...

Para Tiqui no sé, pero sí para mí. Un cordial saludo, Metalsaurio.

Ángeles dijo...

Qué lista la perrita, aprovechando lo que tiene a mano para otear a gusto. ¿Qué andaría buscando?
Pero oye, cuatro kilos son cuatro kilos, ¿no?

La imagen me ha recordado una entrañable escena de este verano, cuando las ardillas de St James Park trepaban por nosotros. Pero ninguna pesaba cuatro kilazos, eso seguro.

Lan dijo...

Ángeles, un perro de cuatro kilos es una miniatura. :-)

Piel de letras dijo...

¿Achicado?
Dominado dirás. Esa pequeñaja te dominó. Mi Yoya pesa 5, la Lola algunos 6 o 7, la Morita 4 igual que la Precious. Pero ninguna se me trepa a la chirimoya. Lo mas cerca que han estado de mi cabeza es para darme lengüetazos en el mentón.

Lan dijo...

Pues esta Tiqui ha debido salir saltimbanqui y acróbata.
Saludos, Piel de Letras.