21 de diciembre de 2011

El toque de la siringa


¿Madre, qué toca el afilador?
Va tocando la siringa
y con ella afila al viento
y lo deja más cortante
que el silbido de una sierpe
con sus dientes de diamante.
¿Por qué toca siempre igual?
Porque el viento sube y baja,
baja y sube,
y luego vuelve a bajar,
y la siringa le dice
como tiene que soplar.
¿Y el viento afila cuchillos?
Sólo él los puede afilar,
porque el viento sube y baja,
baja y sube,
y luego vuelve a bajar.
La siringa lo amaestra
y él no se puede negar.
Porque el viento sube y baja,
baja y sube,
y luego vuelve a bajar.

8 comentarios:

Aldabra dijo...

¡como me gustaba a mí de pequeña escuchar al afilador!... hace ya tantos años...

y mi madre a buscar cuchillos, tijeras para afilar y paraguas para arreglar...

biquiños,

Piel de letras dijo...

Hubieras puesto una siringa. Digo, para saber el aspecto que tiene. Aunque bueno, la Internet tiene imágenes de todo... o casi.

Lan dijo...

Sí, Aldabra.
¿No te quedaste tú también con el penetrante sonido de la siringa, subiendo en las notas y bajando por ellas?
Bicos.

Lan dijo...

Imagina varias flautas cortitas, pero de distintos tamaños, unidas horizontalmente y que se tocan deslizando todas seguidas por la boca para que el soplo se distribuya, una tras otra, por las distintas bocas. Luego se sopla en sentido contrario, por lo que las notas se vuelven a escuchar al revés.
Seguro que te haces una idea, Piel de Letras.

Beato Darzádegos dijo...

...Y con su rueda cebolar,detrás lleva a la chavalada que alegre escucha su "asubiar"...
- Aaaaafilador y paragüero, quieeerooo comerrrrr y no puedo...!!!
Y así caminan por el mundo los afiladores de Ourense [ Terra da chispa] por el mundo entero con su barallete.
Breves enormes
SALUD Y LIBERTAD...

Lan dijo...

Tiene, amigo Beato, tu comentario mucho más arte y chispa que mi artículo.
Muchas gracias por ese fogonazo de espontaneidad.
Un abrazo.

Beato Darzádegos dijo...

Bos días amicus:
Gracias amigo Lan, pero creo que eso es parte de tus respuestas humildes y sinceras. Ambos sabemos que tu poema es muy hermoso. A ninguno nos fue indiferente. Con una cadencia y un ritmo que resuelve con mucha imaginación el movimiento musical con el que los afiladores tocan su pequeño "chiflo/a. Además, le has dado el ritmo justo e inverso; por no hablar de su nombre tan correcto utilizado.
Fue al leerlo que me vino a la memoria por el oído como nos asomábamos a la calle al verlo pasar. Como si de un Hamelín se tratase hacía que la "rapazada" se le uniera, siguiéndolo hasta donde la distancia que cada uno reconocía como prudente. Hasta donde se podía.
"...silbido de sierpe con sus dientes de diamante..."
Sabes muy bien qué comparación tan alucinante empleaste aquí; donde se funden términos, dos en concreto. Luego dices: "...sube y baja...", "...baja y sube..."
No es el viento, ni el de la siringa...es él quién afila.
Pero la siringa hipnotiza a su tocador y a sus pequeños espectadores. La siringa por su forma facilita lo tocado; pero parece, por tus palabras, que es ella quien se lo indica.
Todo, en ese breve poema en está recogido lo necesario sobre el afilador.
Excelente.
Con ritmo, se rememora fácilmente...
Breves saludos festivos.
Acied ogol sucima...

Lan dijo...

Con este segundo comentario, Beato, me regalas de nuevo con tus observaciones y me haces corroborar lo que ya te contesté al primero.
Saludos y feliz año.