31 de enero de 2012

Incógnita inquietante

-    ¡Anarquista!
-    …
-    ¡Perillán!
-    …
-    ¡Mostrenco!
-    …
-    ¡Pero qué camerú que estás hecho!
-    …
-    ¡Ay, qué zepelín!
-    …
-    ¡Dios mío, pero qué alcornoquito! ¿Cómo puedes ser tan salvaje, hijo mío?
-    Si yo no he sido.
-    A mí no me contestes, ¿eh?
-    Pues no me preguntes.
-    ¡Es que no tienes ni rayo de lacha!
-    …
-    Yo no sé qué determinación voy a tener que tomar contigo.
Y eso de la determinación sí que me parecía grave. Yo no sabía lo que era, pero intuía que era alcanzar lo trascendente: te la habías liao sin conocimiento. El asunto pasaría a tu padre.

14 comentarios:

Isidro dijo...

Vaya "fotito" Lan... Ya apuntabas maneras, valga la redundancia.
Pero, refiriendome al contenido, si existiera una mínima disciplina de aquel entonces, no camparían a sus anchas tanto ladrón de guante blanco.

Un saludo

Lan dijo...

¿Tú también te acuerdas de aquellas fotos? Seguro que también te harías alguna.
Saludos, Isidro.

Isidro dijo...

Ni lo dudes, que no andaría muy lejos.

Un saludo

Lan dijo...

¡Menuda ilusión que nos hacía a los chicos! Nada menos que sacarse una foto en las casetas de tiro de la feria.
¡Vaya pegote que te largabas! ¿Eh, Isidro?

Aldabra dijo...

lo del padre ya era para echarse a temblar...

mi padre nunca me puso una mano encima, como suele decirse, pero sólo con mirarme yo ya me ponía a temblar y a llorar sin consuelo.

¡tiempos eran!

menos mal que siempre fui una niña buena y pocas veces tenía que reñirme.

biquiños,

zeltia dijo...

pero que guapísimo nuestro Lan en las casetas de la feria!
como me gustan estas retrospectivas!
claro que del lenguaje materno no entiendo apenas nada, salvo lo de tomar una determinación, que sí, que acojona un poco.

Lan dijo...

Tuviste más suerte que yo, Aldabra, porque a mí, mi padre, me puso alguna que otra vez las dos manos encima e incluso, en cierta ocasión, tiró de correa. Y no hubo causas muy graves para ello, salvo mi empeño en ir por libre. Pero, entonces, los chicos de mi generación raramente nos salvábamos de estas medidas paternas y, los padres, pensaban que era su obligación enderezarnos. No sé si lo consiguieron pero nosotros nos íbamos de vez en cuando calientes y sin cenar a la cama. Eran los signos de los tiempos, como decía el Santo Padre.
Bicos.

Lan dijo...

Gracias, Zeltia.
La expresiones que uso eran las que nuestras madres utilizaban entonces. Yo creo que ya no se dicen, salvo esa de la "determinación" que, por dar un cierto tono a quien la dice, parece que no ha pasado de moda.
De todos modos, lacha significa vergüenza. Ni rayo de lacha, ni pizca de vergüenza, poca lacha, poca vergüenza.
Felicidades por esos vídeos tan bonitos que haces.

zeltia dijo...

:-) me entretiene mucho hacerlos.
(hay que ir buscando hobbies para la jubilación,s i es que no nos morimos antes)

Lan dijo...

Llevas razón, Zeltia, pero, como yo estoy hecho un vago, no paso de escribir un poco.

Insumisa dijo...

Una delicia las expresiones de la inolvidable Guardiana. Debes haber sido un anarquista, perillán, mostrenco, camerú, zépelin y alcornoquito MUUUUY salvaje... aunque con cara de querubín.

Apapacho al querubín.

Lan dijo...

Y también me llamaba cafre y mendrugo y tarugo, amén de otras lindezas que omito para no cansar. Pero, de vieja, sabía la Guardiana que aquel salvajito que crió jamás le fallaría.
Gracias, Insumisa.

Insumisa dijo...

... siempre lo he sabido/intuido/imaginado.

Besísimo al mendruguito

Lan dijo...

Gracias, Insumisa.