8 de febrero de 2012

Amor animal

-        El amor es una cosa animal –dijo ella – Eso de sentir las mariposas en el estómago y mirarse como tortolillos lo demuestra.
-        Claro que es animal –dijo él – Eso de ponerte tú borricote y ella perraca y notar el mundo lleno de ávidos buitres, ansiosos tiburones, sensuales gatitas, lascivas lagartas, monos salidos, perras cachondas, ciegos verracos, gallinas promiscuas, cerdos verriondos, cabras locas, zorras viciosas y cabrones sin escrúpulos, lo demuestra: animal del todo.
-        Oiga, que tanta falta de sensibilidad me mosquea.
-        Pues imagine que le pusieran los cuernos.
-        Ahora me ofende.
-        Pues la cosa, más animal, no puede ser.

6 comentarios:

Aldabra dijo...

ahora mismo tengo ojitos de cordeo degollado... pero cuando de verdad estoy enamorada, como ahora de Congo, ¿sabes qué me pasa?, que tengo ranas en el estómago bailando el hula hop.

bqñs,

Insumisa dijo...

Concuerdo.
Yo solo se querer a lo bestia.

;-)

Lan dijo...

Lo ves, Aldabra: ojitos de cordero y ranas bailongas. Ya te digo: amor animal.
Bicos.

Lan dijo...

Estaba seguro de ello, Insumisa.

zeltia dijo...

esto me recordó una anécdota familiar que se remonta a mi adolescencia:
entonces un tío mío estaba en la playa conmigo y su esposa.
De todos era conocida la "admiración" que él sentía por todo el género femenino, especialmente las mujeres entradas en carnes.
Allí estaba apostado en la orilla con la mirada perdida en el mar.
ERa extraño: tanto su mujer como yo esperábamos una actitud de admiración hacia el mujerío en bikini que nos rodeaba,pero allí estaba, como pasmado, mirando el agua.
Ella le pregunto:
Pepe, estás pasmado?
- estoy esperando que salga aquella gorda del agua!
-`Pepiño, pero se é coma unha ballena... a tí gústanche todas, pareces "o boy do posto"
(es el buey al que antes llevaban las vacas para cubrir)

No sé por qué nunca pude olvidar su cara de admiración cuando la cincuentona gordísima salió del agua,
ni las risas de su mujer joven y bonita ante la completa gama de mujeres que abarcaba el gusto de su marido.

Lan dijo...

Sí, Zeltia. Esa afición la compartían muchos hombres de la edad de nuestros padres. Pero se impuso otra estética mucho más dictadora y de la que no estoy muy convencido.
Por otro lado, hay hombres que toman ese papel, el de ir por ahí diciendo cosas a todas y, como si se sintieran obligados, sacar continuamente el tema del sexo con unos modos zafios y pesados a los que, curiosamente, las mujeres que tienen por compañeras se acostumbran. Y es una pesadez.
Bicos.