15 de febrero de 2012

Necrosis en la memoria


-¿Conoces el sendero a Barbatona?
Y dije sí, cuando debería haber dicho no.
Tras más de treinta años sin pisarlos, los senderos del pinar de mi juventud y de mi infancia han sido sepultados por la apisonadora, los árboles talados a su paso, los regatos metidos en tubos de  hormigón. La pradera yacía desolada, arrinconada, desfigurada por barbacoas semidestrozadas, por basuras anónimas o firmadas en botes y botellas de marcas y por la publicidad de las fundas de alimentos envasados.
Al final del paseo, le dije:
-Estaba equivocado, este trozo de mi memoria lo han matado.

4 comentarios:

Aldabra dijo...

se percibe la tristeza.
bqñs,

Lan dijo...

A que sí.
Bicos, Aldabra.

Insumisa dijo...

Que feo título (con perdón). Además no ha sido necrosada tu memoria, sino la realidad.
Los hilos de memoria que entretejes con los destrozos de la realidad actual, hacen una superposición que activaron en mi imaginación el sendero de Barbatona del que estabas prendado. El que recordabas como estaba hace 3 décadas. Y no los despojos de hoy.

Lan dijo...

Tan feo el título como la impresión que, tras treinta años, me llevé. El viejo sendero es ya una memoria dentro de otra, la mía.