12 de marzo de 2012

El mal presagio


Amilanado por estos tiempos en los que todo se contrae, me siento lentamente trasportado de nuevo a mi infancia. Una infancia con aroma a provincia gris, seca y polvorienta, con barrios miserables, niños mal vestidos, hombres prematuramente viejos, mujeres destartaladas que chillaban su desesperación y abundantes pordioseros. Pero sólo me parece que esto pueda ser verdad cuando también de mi mente se adueña el sentimiento naciente de injusticia, de impunidad, de oportunismo, de recelo, de represión, de miedo… Y veo renacer cada día estos sentimientos y les veo llegar, unos tras de otros, como cuervos ansiosos de hacer nido.

4 comentarios:

Aldabra dijo...

ojalá pudiera escribirte ahora: "no tienes razón, Lan, estás equivocado"

pero no es así.

también, como tú, estoy volviendo a mi infancia, tengo el miedo instalado en el corazón, miedo a perder lo que tengo y que tanto trabajo me costó conseguir, miedo a que mi hija no encuentre un empleo digno...

siento rabia e impotencia ante los atropellos que veo cada día, ante la injusticia de la justicia... ante la incongruencia.

no quiero agachar la cabeza, quiero seguir luchando por aquello en lo que creo, no quiero perder mis sueños, mis sueños, no, por favor, que nadie me los toque,

biquiños tristones.

Lan dijo...

Los de cierta edad padecimos un miedo que creíamos olvidado y que, para nuestra decepción, empezamos a ventear de nuevo. Pero hay mucha gente joven que no lo conoció. Esperemos que tengamos todos suerte.
Bicos anti malos presagios.

Insumisa dijo...

Pueden/podrán volar con libertad sobre tu cabeza esos cuervos. Pero no los dejes hacer nido. ¡Espántalos!

Lan dijo...

¿Para qué crees que me hice con mi nueva escopeta?