23 de marzo de 2012

Ley de Transparencia (a buenas horas)

Caminando por la ciudad, iba desprendiéndose de la ropa hasta que quedó desnudo. Un coche con sirena con dos municipales le interceptó.
-        ¿Está usted enfermo?
-        ¿Por qué había de estarlo?
-        Porque va usted desnudo.
-        Es que no quiero ropa.
-        ¿Dónde vive usted?
-        Me quitó el piso el banco.
-        ¿A qué se dedica?
-        Me echaron del trabajo.
-        Pues le vamos a tener que detener.
-        Bueno, tampoco iba a ninguna parte.
-        ¿Es que no le da vergüenza?
-        Sí. Pero no se lo digan a nadie.
-        ¿Qué pretende usted yendo sin ropa?
-        Lo que pide el gobierno: mostrar mi total transparencia.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

...Genial!...
Y no es un diálogo de surrealista, o inhumano. Es una consecuencia demostrada que el pudor lo tenían quienes lo pretendían detener. No es el primer caso de la historia, antes hubo otro, por todos conocido; como aquel que le dio parte de su capa a un mendigo...digo...jeje.

Aldabra dijo...

muy muy bueno, te aplaudo... pero pocos van a seguir este ejemplo de transparencia... los listos, que haberlos hailos, seguirán encontrando el modo de defraudar, engañar, corromper, malversar... esta mugre que nos rodea no se acaba así como así, al menos es lo que yo creo.

biquiños,

Lan dijo...

Sí, Anónimo, y, ahora, con la Ley de Transparencia, parece que no quieren que los políticos vayan a comer con constructores y empresarios. Supongo que, obedientes ellos, irán a cenar.

Lan dijo...

Todo es un juego, Aldabra. No digamos que digamos, pero tampoco digamos que no digamos. Y así se escribe la historia, al menos, desde que se inventó el papel.
Bicos. Pero sin solución.

Insumisa dijo...

Acá, esa ley, da miedo al pueblo causante cautivo. Publican en Internet tus salarios, tus aguinaldos y bonos... banquete para maleantes informáticos. Cuánto, cuándo y cómo, servido en charola de plata.

Lan dijo...

Aquí los aguinaldos no. :-)