2 de mayo de 2012

El desafecto


Desde que son de pago, las autopistas de Portugal están semidesiertas. La gente sortea, como puede, los puntos de control y, cuando no, circula por las vías de siempre. Los hosteleros son amables, les gusta que te guste su comida, orgullosos, te enseñan sus bodegas, te invitan a un oporto y te dan conversación a la antigua, sin prisas. En sus mercadeos se elude el IVA y en otras actividades también, que cada uno se defiende como puede.
-        ¿Cómo va lo del rescate?
-        ¿Ah, eso? Tendrán que hacernos otro antes de un año –dicen indiferentes- Nos mientras buscámonos la vida.

6 comentarios:

. dijo...

Me encantan esas artimañas lusas, tan recónditas, tan pícaro-parsimoniosas.
Las fronteras desaparecidas(salvo esta semana. ¿Atisbos de represión cercana?)nos acercaron a ellos más todavía.
Me gustan estos lusos, al menos nos demostraron más de una vez su valor ante los "alzamientos".
Breves
Salud y Libertad.
Deica

Aldabra dijo...

¿y qué van a hacer?

¿es indiferencia o resignación?

biquiños,

Lan dijo...

A mí también, Beato.
Un saludo.

Lan dijo...

Creo que una mezcla de ambas cosas, Aldabra.
Bicos.

Ángeles dijo...

Supongo que habrás visto Lisboa Story, de Win Wenders.

Lan dijo...

Pues no. Lo siento, Ángeles.