21 de enero de 2013

Diógenes



Cuando se entregó a la renuncia, que no a la pobreza, aunque reconocía que la segunda solía acompañar a la primera, no imaginaba la cantidad de personas que iba a conocer en un estado de necesidad parecido al suyo. Mas, parecido sólo, pues las motivaciones, cuando existían, eran muy dispares y siempre diferentes a la propia. Sin embargo, en honor a la verdad, la inmensa mayoría de aquellas personas le decepcionó. Habían llegado a aquel estado por las circunstancias, los imponderables, la mala suerte, el delito, la poca cabeza… y no abundaban, ni mucho menos, casos vocacionales como el suyo.

4 comentarios:

Insumisa dijo...

Pues eso, que hay pocas personas que renuncian en las condiciones que destacas; acá se les dio por llamarles: "renuncia por motivos de salud". Igual que el título de una película de los 70's
Conste en actas que escribo desde mi teléfono celular y las letras se ven del tamaño de una pulga.

Saludos desde Ensenada B.C.

Lan dijo...

Consta.
Los que lo hacen voluntariamente, lo de la renuncia digo, suelen tener algún punto de sabios.
Saludos desde el páramo, hoy, nevado.

Aldabra dijo...

y se rodeó de dos fieles perrillos para cuando necesitara algo de conversación.

biquiños,

Lan dijo...

O, simplemente, por sentir, en mitad del frío, el amable calor animal que compartimos los mamíferos, Aldabra.
Bicos.