21 de enero de 2013

Serafín



Y así caminaban los dos, disfrutando de un diálogo pausado que, en la ciudad, era ya difícil mantener pues, como todo el mundo sabe, los ciudadanos andan de continuo irritados con los políticos, asustados por la crisis, desorientados por los jueces, entontecidos por los periodistas, empobrecidos por el paro, estresados por los horarios, acojonados por el tráfico y, en cierto modo, mentalmente capados, o incapacitados, para otra cosa que no fuera quejarse en privado, seguir la liga o navegar por Internet. Él era afortunado: tenía un amigo que, sobre darle conversación, le convidaba a calamares y cerveza. Ya más, imposible.

10 comentarios:

Insumisa dijo...

Afortunados que aun quedan por el mundo. ¿Los calamares fritos o en salmuera?
Mis amigas y yo bebemos café y comemos cristiano... o pagano, pero en escabeche. Jajaja
Bromilla mañanera

Lan dijo...

Fritos, fritos, naturalmente. Y previamente rebozados, claro.
Lo que se escabechan son las perdices.
Saludos, Insumisa.

Aldabra dijo...

y es que como se suele decir: "QUIEN TIENE UN AMIGO TIENE UN TESORO".

bicos,

Ángeles dijo...

Alimento para el cuerpo y para el alma. Eso es un amigo, desde luego.

zeltia dijo...

un diálogo pausado caminando con un amigo, e irse a comer calamares fritos con cerveza...
parece de otros tiempos menos convulsos.
y, sin embargo, todavía tan a mano (para quien sabe disfrutarlo)

Lan dijo...

Sí, Aldabra. Pero más tesoros acumulan los que tienen amiguetes que les dan sobrecillos, de vez en cuando, en dinero B. :-)
Bicos.

Lan dijo...

Claro, Ángeles, este es un país de amigos, amiguetes y amigachos y, muchos de ellos, no sé yo si procuran alimentos para el alma. :-)

Lan dijo...

¿A que eso, de los calamares fritos con cerveza, casi huele?
A mi me suena a un par de quintos esperando, con sus petates, la salida de trenen en la vieja estación de Atocha.
Ya lo dices tú, Zeltia, cosas de otros tiempos.

Aldabra dijo...

el dinero, no es tesoro, es necesario, sí, pero lo justo para vivir...

biquiños,.

Lan dijo...

Sí, Aldabra, te comprendo.
Pero hay quien quiere dinero para vivir de otra manera. Hay quien adapta su vida a lo que tiene y hay quien aspira a adaptarla a lo mucho que aspira a conseguir. Y para estos últimos no hay límite.
Bicos.