13 de enero de 2015

El mensaje

A un lado están ellos. Al otro, el abismo, el caos, la tensión, la pobreza, el suicidio económico, aún más punible y pecaminoso que el suicidio físico, porque nos llevaría a la expulsión del europaraíso, cuyos teutones ángeles guardianes nos arrojarían de inmediato al ominoso averno de la nada. Y eso nos pasará si usamos la democracia con libertinaje, si desoímos a sus verdaderos guardianes, si no usamos la libertad como la economía manda, si osamos sentirnos protagonistas de nuestro destino. Porque, sabedlo de una vez, la mejor decisión en una democracia responsable sería, hoy, la de prescindir de ella.

3 comentarios:

Borja F. Caamaño dijo...

Tal vez no se tanto de prescindir, como de depurarla después de que haya sido mancillada una y mil veces...

Abrazotes.

Borja F. Caamaño dijo...

Se trate de prescindir... quería decir.

Lan dijo...

Claro, Borja, pero, a veces, parece que lo que algunos desean es que sólo queden, de la democracia, las apariencias.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo.