1 de octubre de 2008

Ir y volver


Sus recuerdos primeros eran de un lugar impreciso y oscuro donde estuvo con otros un tiempo indefinido. No recordaba exactamente cuántos había ni cómo eran, pero allí estaban, eran figuras anónimas sin rostro ni rasgos. Alguien, también desconocido, les iba llamando sin pronunciar nombres y uno tras otro salían sin ruido. Cuando sólo quedaron dos, llamaron al otro, y él, totalmente solo, conoció el miedo durante el tiempo, también indefinido, que lo estuvo. Le llamaron y nació. Con el paso del tiempo llegó a pensar que, a lo mejor, morir también era así de fácil. No tenía un mal recuerdo.

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

Será el sereno, lindo Lan (por lo de la foto del tiovivo) pero por lo pronto, prefiero ahorrarme estas "facilidades" y estoy luchando con todas mis fuerzas por recuperar la salud.

Beso al hermoso del carrusel.

Lan dijo...

En el hermoso carrusel todos nos refugiamos y, no siendo ya niños, volvemos a él. Así que, como bien dices, tenemos que ser nosotros solos los que recuperemos nuestra salud. Alguien ha de ayudarnos pero, en el fondo, hemos de ser nosotros.
Y uno de esos besos, muy cariñosos, de los que sólo pueden darse con el corazón. Aupa.