28 de diciembre de 2008

Veo, veo...


Me dijo que no conseguía retener lo que le decían, que tenía sueños muy extraños, parecidos a visiones.
Le dije que la baja oxigenación, por causa de la pneumonía, producía esos efectos.
Pero la Guardiana de las Fechas me pidió que no la engañara, que a su padre le ocurrió lo mismo poco antes de morir.
Sin argumentos y sin ganas de rebatirla, callé. Sentado como estaba junto a su cama, con la mano izquierda le acaricié la cabeza y la atraje hacia mí como a una niña y puse mi otra mano sobre la suya. Noté que le gustaba.

8 comentarios:

Piel de letras dijo...

Pues si eso notaste. Repítelo, hazlo, acaricia su cabeza y estréchala junto a tu corazón.

Lan dijo...

No lo había pensado pero te haré caso. ;-))

Flor y Nata dijo...

No hacen falta palabras. Las caricias, el contacto, la mirada...es suficiente para que lo único necesario se exprese.
Lo que haces, mejor imposible!

Lan dijo...

Gracias Flor y Nata.
Intentaré hacerlo bien. :-)

LM dijo...

afinal nom há nada que supere um abrazo de verdade :-)
beijos e muito ánimo

Lan dijo...

Puede que sí.
Gracias, LM.

Zeltia dijo...

pues yo también estoy de acuerdo: hay momentos en que el contacto físico es mejor que la mejor combinación de palabras de consuelo.
que guapa en la foto.
qué triste el post.

Lan dijo...

La Guardiana es guapa y poderosa y además, de joven, fue muy mona. :-)
De temperamento anduvo también muy bien dotada.