7 de septiembre de 2009

Siringa


En un pueblo portugués oigo su singular sonido. Ansioso, me vuelvo al instante y allí lo veo, es el afilador callejero haciendo sonar su siringa. La escala musical se desliza silbando ahora para arriba, ahora para abajo, cuando el hombre recorre el ancestral instrumento con sus labios. Y, a mí, el sonido me mece en el vaivén de sus notas, devolviéndome al sueño perdido de la infancia primera. Le pregunto y me dice que es gallego, cómo no, de Ourense. Le digo adiós con la mano y le doy las gracias por recordarme el primer acorde musical de mi memoria.
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5 comentarios:

Piel de letras dijo...

¿Así se llama?
Mira que cuando yo estaba en primero o segundo de primaria, pasaba el afilador por las calles del barrio y ese sonidito que hacía se me quedó metido en el alma. No sabía que se llamaba siringa.
Gracias por la nueva palabra.

7L

Soros dijo...

Pues, sí señora, siringa se llama y ya lo tocaban los antiguos griegos.
7Ls.

zeltia dijo...

piel de letras, seguro que ese afilador también era gallego de galicia ;-) y además de ourense.

todos los afiladores son de ourense

:-)

soros: na coruña ainda queda algún afilador, porque o escoito algunha vez; ven coma as aves migratorias: por tempadas.

Metalsaurio dijo...

pero el que viene por coruña, trae el sonido grabado, no es lo mismo, jeje!

otro oficio a punto de perderse es el de increpador (un pequeño homenaje):

http://metalsaurio.blogspot.com/2008/01/el-increpador.html

Un saludo.

Lan dijo...

Qué bonito, Zeltia, que alguna vez me escribas en galego.
Y, sí, cuando menos lo esperas un afilador surge con ese sonido inconfundible y antiguo.

Metalsaurio.- Gracias, eso del increpador no me lo sabía. ;-)