5 de septiembre de 2009

Vigilias


Se me ha ocurrido pensar, algunas veces, que cuando uno está bebido se le ocurren las mejores historias o, al menos, las historias más sentimentales y hondas y que hasta se descubren ciertos aspectos fugaces de las cosas que la vida mantiene ocultas al abstemio. Pienso otras veces, sin embargo, que las ilusiones que provoca el alcohol son efímeras y que sólo la mayor sobriedad puede dejarnos ver, con claridad extrema, la soberana tristeza de la vida.
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8 comentarios:

zeltia dijo...

yo creo que las dos cosas son ciertas.

Lan dijo...

Ah, tú también lo sabes. ;-)

zeltia dijo...

joder, si.

Lan dijo...

De acuerdo, entonces.

Piel de letras dijo...

Uis... de lo que me he perdido. Uno de estos días, o noches, beberé mas de 3 margaritas al hilo, me sentaré frente al teclado y escribiré lo que espero sea mi "ópera prima" (suponiendo, claro, que no se me "crucen las líneas" y encuentre las letras)

Pero, por mas que me empeño en mantener mi sobriedad, hasta el momento (por suerte) no he visto con claridad extrema "la soberana tristeza de la vida".

(la palabra secreta de la verificación de hoy, es, EN ESTE MOMENTO, aunque no me lo creas, "mulas" ¡JAJAJAJAJA!)

Lan dijo...

Pues suerte que usted tiene, señora Piel de Letras. No hay que desesperar que las cosas llegan sin esperarlas...
Qué te vaya bien, Piel de Letras.
Y no le des al tomate a lo tonto. ;-)

Lu Rocha dijo...

ººy fue justo ayer, sali a la avenida, que hermosa y que aire fresco. las luces siempre están más brillantecitas confieso despues de unos tragos. :P

Lan dijo...

Tal vez, Lu Rocha, todas las civilizaciones tuvieron algo que le ayudó a pasar la vida o, como en esas historias de chamanismo, a ver lo que se escondía detrás de la apariencia...
Saludos.